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La salud al alcance de los dedos: el uso de la tecnología para el cuidado de la salud

      

Un sinnúmero de sistemas computadorizados, aplicaciones y/o dispositivos se han desarrollado para estimular y apoyar cambios de comportamiento o actitudes en las personas y han experimentado un considerable incremento en los últimos años (Botellas et al., 2007).

 

La tecnología persuasiva (TP) es un sistema computadorizado, dispositivo o aplicación intencionalmente desarrollada para estimular y apoyar cambios de comportamiento o actitud en una persona.

Se estima que de los 1.7 trillones de dólares que se invierten en los cuidados de salud, menos de un 4% está dirigido a prevención y salud pública. Esto resalta la necesidad de realizar actividades de prevención que ayuden a disminuir los costos y mejorar la calidad de vida de las personas (Prevention Institute, 2007). Las TP han permitido el desarrollo de formas innovadoras y costo efectivas dirigidas a la intervención primaria o secundaria. Una de las ventajas de utilizar estas tecnologías y dispositivos móviles es la posibilidad de llevarlas a casi todas partes por un porcentaje creciente de la población; por tanto, ser utilizadas, por ejemplo, para transmitir mensajes de motivación para mantener un estado de salud adecuado (Intille, 2004). Estas tecnologías brindan al usuario/a comodidad, reducción de costos y disminuyen el estigma del que muchas veces son objeto, esto debido al anonimato que ofrece el uso de las tecnologías.  

Estas tecnologías pueden jugar tres roles importantes en el proceso de persuasión para adoptar nuevas conductas, en especial a aquellas dirigidas al cuidado de la salud. Las mismas pueden actuar como herramienta, como medio y como actor social. Como herramienta, las tecnologías pueden persuadir a las personas a realizar cierta conducta, pueden guiar y motivar a la persona durante este proceso o pueden facilitar los cálculos o medidas como, por ejemplo, la cantidad de calorías que tiene una comida.

Como medio, las TP pueden ser persuasivas permitiendo a las personas buscar información sobre la relación de causa-efecto, e incluso proveyendo experiencias que ayuden a motivar a las personas a repensar una conducta. Como actor social, algunas de estas tecnologías pueden recompensar a las personas con retro-comunicación positiva, modelando la conducta deseada y proveyendo acceso a redes sociales de apoyo. Las tecnologías de información más recientes hacen énfasis en la interacción social, en la colaboración y en el intercambio de información a través de grupos de apoyo en línea y portales electrónicos como Facebook y My Space (Patrick et al., 2008).

En este contexto, las TP ofrecen nuevas posibilidades para prevenir y mejorar la salud física y psicológica. Entre estas tecnologías se incluyen los teléfonos celulares, el Internet, las redes sociales, entre otras. La proliferación de la Internet ha sido fundamental en el desarrollo de portales electrónicos diseñados para persuadir o motivar a las personas a cambiar sus actitudes y conductas (Chatterjee & Price, 2008). De mediados de 2008 a finales de 2009 se evidencia un crecimiento vertiginoso de nuevas aplicaciones para teléfonos relacionadas a la salud, de menos de 200 a más de 1000 aplicaciones. Los "smart phones" ofrecen diversidad de aplicaciones dirigidas a la nutrición, al manejo de condiciones crónicas, mensajes motivacionales, entre otros. Los teléfonos móviles permiten realizar una gran variedad de funciones técnicas, como  mensajes de texto, de voz y videos, permitiendo la comunicación en dos vías en tiempo real (Patrick et al., 2008).

El uso de los TP se ha convertido en un área de reciente investigación. Ya se comienza a evidenciar la efectividad que tienen las aplicaciones de salud en los teléfonos. Un ejemplo de esto es un programa combinado de mensaje de texto y de voz que se envían a adolescentes con Diabetes Mellitus Tipo I para mejorar la autoeficacia y adherencia al tratamiento (Franklin et al., 2006). Para la psicología, las TP pueden ser una herramienta para los/as terapistas en el proceso de intervención. A través de los teléfonos móviles los/as terapistas pueden enviar material para ser discutido en un futura sesión terapéutica, reforzar estrategias de afrontamiento discutidas durante la terapia, entre otros usos (Mattews et al., 2008). Otras aplicaciones le permiten a los/as usuarios monitorear sus experiencias emocionales, en caso de estrés post-traumático, ansiedad, depresión, etcétera, permitiendo utilizar esta información como herramienta de auto-ayuda o compartiéndola con el/la terapeuta o profesional de la salud. Esta aplicación le permite al/la usuario llevar un registro de las experiencias emocionales en un periodo de tiempo determinado (Pellerin, 2010).
 
En el ámbito de la salud, está cada vez más presente el uso de las TP. Con estas tecnologías se adopta un papel más activo y responsable en los cuidados de la salud, cobrando importancia el contexto de búsqueda y obtención de información así como cambios en conducta, en el significado e interpretación, en las expectativas, en la confianza y en las creencias que tiene las personas acerca de la salud. Existe poca literatura publicada sobre métodos asincrónicos (uso de correo electrónicos, realidad virtual, chat rooms, dispositivos de monitoreo remotos, etc.) para el cuidado de la salud mental (Amercian Telemedicine Association, 2009). Por lo tanto, se requiere mayor investigación sobre el potencial de su uso, su efectividad y consideraciones éticas. El uso de estas tecnologías traen interrogantes sobre la accesibilidad y las disparidades de salud que requieren ser atendidas y trabajadas. Se hace necesario entonces reflexionar e investigar los cambios en los cuidados de la salud considerando las transformaciones que las TP provocan en los modelos, usos y vivencias de salud en las personas.  


Referencias


American Telemedicine Association. (2009, July). Evidence-based practice for telemental health. Recuperado de http://www.americantelemed.org/files/public/standards/evidencebasedtelementalhealth_withcover.pdf

Botella, C., Baños, R., García-Palacios, A., Quero, S., Gulillem, V. & José-Marco, H. (2007). La utilización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en psicología clínica. Revista sobre la Sociedad del Conocimiento.  4: 32-41

Chatterjee, S., & Price, A. (2009). Healthy living with persuasive technologies: Framework, issues, and challenges. Journal of the American Medical Informatics Association, 16 (2):171-178  


Intille, S. S. (2004). A new research challenge: Persuasive technology to motivate healthy aging. IEEE Transactions on Information Technology in Biomedicine, 8(3), 235-237.

Matthews, M., Doherty, G., Coyle, D., & Sharry, J. (2008). Designing Mobile Applications to support Mental Health Interventions. Handbook of Research on User Interface Design and Evaluation for Mobile Technology. 635 – 656

Patrick, K.., Griswold, W. G., Raab, F., & Intille, S. S. (2008). Health and the mobile phone. American Journal of Preventive Medicine, 35(2): 177–181

Pellerin, C. (2010).

.  Recueprado en http://www.af.mil/news/story.asp?id=123228475



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