Noticias

Entrevista

"El descubrimiento de vida extraterrestre cambiaría nuestra perspectiva sobre nuestra ‘posición social’ en el universo" opinó especialista

      

Prof. Abel Méndez Torres

Profesor de física y director del Laboratorio de Habitabilidad Planetaria de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Recinto de Arecibo 

El docente de física de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Recinto de Arecibo, Abel Méndez Torres, director del Laboratorio de Habilidad Planetaria (PHL, por sus siglas en inglés) situado en esta misma localidad, nos informa sobre la existencia de vida en otros planetas y cómo podría afectar al futuro y la conciencia colectiva de la humanidad la existencia de otros mundos habitados.

 

¿Cuáles son los proyectos que, como Dir. del Laboratorio de Habitabilidad Planetaria, prepara a corto y medio plazo en el desarrollo de sus investigaciones?

El Laboratorio de Habitabilidad Planetaria es un laboratorio virtual dedicado al estudio de la vida en la Tierra y sus posibilidades en el Sistema Solar y en planetas extrasolares. El PHL es un proyecto puertorriqueño fundado en el 2010 en colaboración con más de treinta científicos internacionales, incluyendo la NASA y el instituto SETI. El laboratorio surge de la necesidad de entender mejor la relación global entre la vida y los planetas. Es apoyado por el Instituto de Astrobiología de NASA, la National Science Fundation y la Universidad de Puerto Rico en Arecibo.

Dos de los proyectos iniciales del PHL fueron la Paleo-Tierra Visible y el Catálogo de Exoplanetas Habitables. El proyecto de la Paleo-Tierra Visible consiste en la primera representación foto-realista de la Tierra en los últimos 750 millones de años. El Catálogo de Exoplanetas Habitables es un compendio de todos los planetas extrasolares que se han descubierto en los últimos años que tienen alguna posibilidad de sustentar vida. Ambos proyectos son únicos en el mundo y son constantemente usados y citados por científicos, educadores, y los medios internacionales.

A corto plazo, el PHL está trabajando con varios proyectos relacionados con la distribución de planetas habitables en el universo. Cada vez más nuestros estudios apuntan a que los planetas parecidos a la Tierra, capaces de sustentar la vida como la conocemos, son muy escasos en el universo. Esto hace más difícil la búsqueda y identificación de estos mundos habitables. También estamos trabajando en algunas ideas sobre la búsqueda de vida inteligente extraterrestre.

A largo plazo, estamos trabajando en un complejo simulador de planetas habitables para estudiar la evolución de estos mundos, incluyendo la Tierra. Queremos entender las fluctuaciones biológicas que han sucedido en nuestro planeta a lo largo de sus 4,600 millones de años de historia. Este simulador es también relevante para estudiar el futuro inmediato y lejano de la Tierra ante cambios climáticos naturales y aquellos provocados por el ser humano. Esperamos que este trabajo ayude no solo a entender mejor nuestro planeta sino también a entender la posibilidad de otros similares en el universo.

 

En 2014, se notificó a la comunidad internacional el planeta "Kepler 186f", que reúne condiciones similares a la Tierra. ¿Qué nuevos resultados se han obtenido después de este descubrimiento?

Hoy día conocemos cerca de treinta planetas posiblemente habitables en otras estrellas (exoplanetas), los cuales enumeramos en nuestro Catálogo de Exoplanetas Habitables. Decimos que estos planetas son posiblemente habitables porque no tenemos aún la suficiente información para confirmar que sean realmente habitables o hasta que tengan vida. Sólo sabemos que tienen el tamaño y la órbita necesario para mantener agua líquida en su superficie. Futuros observatorios espaciales podrán determinar si en efecto tienen agua y una atmosfera apropiada para la vida.

"Hablamos de planetas posiblemente habitables porque no tenemos suficiente información para confirmar que lo sean".

Entre estos interesantes planetas está Kepler-186f, descubierto en 2014 por el telescopio espacial NASA Kepler. Kepler-186f es un 20% más grande que la Tierra pero, si estableciésemos una comparativa entre la cantidad de energía que recibe de su estrella y la que nuestro planeta recibe del Sol,  Kepler-186f recibiría solo un 30% del total que recibe la Tierra. Este planeta necesita de una atmósfera más densa que la nuestro planeta para poder atrapar más calor y así tener las mismas temperaturas terrestres. De lo contrario, es un mundo congelado no muy diferente a Marte.

En lo que va de 2015, se han descubierto algunos planetas más interesantes que Kepler-186f. Por ejemplo, Kepler-438b es sólo 10% más grande que la Tierra, aunque la estrella sobre la que orbita emite un 140% de luz en comparación con nuestro Sol. Si Kepler-438b tuviera una atmosfera similar a la terrestre sería más caliente, aunque no tanto como para limitar las posibilidades de vida. Por otro lado, Kepler-452b orbita una estrella parecida al Sol y recibe casi la misma cantidad de luz que la Tierra, pero es un 60% más grande. Con este tamaño, Kepler-452b pudiera también ser un planeta oceánico, o inclusive gaseoso, como los planetas Urano y Neptuno en nuestro Sistema Solar.

 

¿Cuál sería el siguiente paso, una vez se hallase un planeta donde pudiesen darse las condiciones ideales para el desarrollo y mantenimiento de vida? ¿Qué papel jugaría el ser humano en esta realidad?

Es muy probable que se detecte vida extraterrestre, si alguna, en los próximos treinta años, ya que ahora tenemos mejor capacidad tecnológica. Actualmente, existen cinco métodos para detectar vida extraterrestre de alguna forma u otra: (1) los proyectos SETI, que buscan vida inteligente; (2) la exploración por sondas, que buscan vida microscópica en el Sistema Solar; (3) el estudio de meteoritos, en busca de microorganismos transportados por éstos hoy y en el pasado; (4) la búsqueda de calor producido por super-civilizaciones, y (5) la observación de exoplanetas en busca de bioseñales producidas por cualquier forma de vida. Todos estos métodos compiten internacionalmente por ser el primero en detectar algún indicio de vida extraterrestre, aunque sea algo tan simple como microorganismos.

Solo existen posibilidades de encontrar vida microscópica extraterrestre en nuestro Sistema Solar. Ningún otro cuerpo planetario, incluyendo los océanos de las lunas como Europa en Júpiter, tienen la capacidad para mantener formas de vida complejas como plantas y animales. Por lo tanto, dichas formas, incluyendo nuevas formas de vida inteligente, son sólo posibles fuera de nuestro Sistema Solar en planetas alrededor de otras estrellas. Aunque esperamos tener la capacidad para detectarlas en las próximas décadas, no vamos a tener la capacidad para llegar a ellas en muchas décadas o inclusive cientos de años. Así que estamos aislados espacialmente de cualquier otra forma de vida debido a la gran distancia entre las estrellas.

 "Es muy probable que se detecte vida extraterrestre, si alguna, en los próximos treinta años"

Ahora bien, el descubrimiento de vida extraterrestre cambiaría nuestra perspectiva sobre nuestra ‘posición social’ en el universo y motivaría a que futuras generaciones desarrollen la ciencia y tecnología necesaria para viajar entre las estrellas. Tal desarrollo implica un gran avance hacia el uso de recursos sustentables, soluciones energéticas y avances médicos, todos también aplicables a nuestro planeta.

 

Usted relaciona la posible existencia de vida con determinadas condiciones que deben estar presentes en la atmósfera, pero, ¿qué otros factores serían vitales para el desarrollo de formas de vida compleja en otros planetas?

El desarrollo de vida compleja, tales como plantas o animales, es mucho más complicado y restrictivo que las formas simples de vida como las bacterias. El planeta tiene que mantener unas condiciones apropiadas para la vida por lo menos uno o dos billones de años para que la evolución pueda progresar. La realidad es que diversos mecanismos planetarios y estelares hacen difícil que un planeta mantenga estás condiciones por mucho tiempo.

La vida compleja necesita suficiente agua, nitrógeno, bióxido de carbono, oxígeno y temperaturas moderadas. Condiciones que no necesariamente tienen que ocurrir al mismo tiempo en un planeta. Tal vez por esto la vida compleja tardó tanto en desarrollarse en nuestro planeta. Más del 85% del tiempo de la vida en la Tierra ha sido dominado sólo por formas simples. Es ahora que la Tierra tiene la capacidad de mantener vida compleja y no hay garantías de que esto sea así para siempre.

 

Siempre se aborda la posibilidad de la existencia de vida tal y como la conocemos, pero, ¿pudiera darse vida no sustentada en el carbono, sino en otros compuestos químicos? ¿No condicionaría este hecho la naturaleza de toda búsqueda?

Los científicos siempre han considerado la posibilidad de otras formas de vida extraterrestre que no estén basada en agua y carbono como la terrestre. Inclusive, esta idea se ha aplicado a nuestro propio planeta donde se ha especulado que puedan existir formas de vida microscópica muy diferentes, conocidas como la ‘biosfera oculta’. El problema es que siempre que buscamos vida en lugares remotos (ej. subsuelo del fondo marino) el ambiente es dominado por vida como la conocemos. Es este el mismo problema que esperamos encontrar en cualquier ambiente planetario dentro y fuera de nuestro Sistema Solar. Los ingredientes para la vida como la conocemos son los más abundantes en el universo y cualquier vida exótica va a tener que competir con pocos recursos ante ésta. Así que no descartamos la idea de vida muy diferente a la terrestre, pero nuestro enfoque de búsqueda de vida no es del todo geocéntrico, sino más bien una realidad de nuestro universo.



Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.