Noticias

10 características de las personas empáticas

      
Fuente: Shutterstock

 Un empático siente y absorbe emociones o síntomas físicos de otras personas, debido a su alto grado de sensibilidad. Su percepción del mundo está filtrada por la intuición que desarrollan y la intelectualización de sentimientos es una tarea demasiado compleja para llevarla a buen puerto. Elaboramos una lista de las características en una persona empática, cualidad que puede abrumar si está muy desarrollada pero ayuda a fortalecer las relaciones interpersonales cuando es moderada.

Realiza nuestro test online gratuito y descubre si eres una persona empática

1. Son muy sensibles

Es su principal característica dada por la espiritualidad y su capacidad de escucha hacia los problemas de otras personas. La otra cara de la moneda implica que se afectan con facilidad, por lo que es fácil herir sus sentimientos incluso cuando el conflicto central no tiene relación con ellos. Sin embargo, se puede aprender a mantener el eje para no sentirse sobrecargado.


2. Absorben las emociones ajenas

Sintonizar con las emociones buenas y malas que proyectan los demás, es útil para saber cómo tratarlos en cada momento. En cambio, cuando un ambiente irradia negatividad a través de sensaciones como la ira o la ansiedad, el empático se siente agotado física y mentalmente. Un entorno de tranquilidad y felicidad, potencia sus capacidades porque toman estas emociones como propias.


3. Experimentan con la intuición

Su intuición es muy desarrollada y la utilizan para experimentar las sensaciones de los demás, así como formar opiniones sobre quienes los rodean. De esta manera, se rodean de energía positiva estableciendo relaciones con las personas que los potencian, evitando a quienes proyectan negatividad.


4. Son opuestos a los “vampiros energéticos”

El término “vampiros energéticos” refiere a las personas que transmiten miedo, ansiedad o enojo de manera permanente y opacan los ambientes optimistas. Cuando se encuentran con un empático, pueden drenar su energía aunque no tengan intenciones de hacerlo. Las relaciones entre ambos pueden ser complejas y el empático se siente indigno o indeseado cuando se enfrenta a un narcisista que no puede lidiar con sensaciones ajenas.


5. Actúan de forma introvertida

Las muchedumbres abruman al empático que se intimida con los grandes números y prefiere los grupos reducidos o limitar la cantidad de tiempo que pasa en una fiesta o reunión multitudinaria. En un entorno más íntimo pueden comportarse extrovertidamente porque las interacciones uno-a-uno se establecen naturalmente.


6. Poseen sentidos refinados

Sus sentidos son más perceptivos que en el resto de las personas, por lo que un fuerte aroma o un ruido constante podría irritarlo con facilidad. Las personas que conversan sin parar suelen cansarlo, especialmente si elevan el tono de voz.


7. Dedican tiempo para sí mismos

La soledad es una necesidad del empático que se incomoda con las muchedumbres, ya que utiliza ese tiempo para recargar energías. Un pequeño descanso reduce la sobrecarga emocional que sufren como consecuencia de la absorción de sentimientos ajenos.


8. Eluden las relaciones íntimas

Pueden sentirse agobiados cuando entablan relaciones íntimas con otras personas, especialmente cuando se trata de parejas. El temor radica en la pérdida de la identidad pues sus emociones se fusionan con las del otro y la sobrecarga puede ser cansadora. Si logran sentirse cómodos, probablemente no sigan el concepto de pareja tradicional y entablen vínculos afectivos a su manera.


9. Se agobian con la rutina

Las jornadas laborales o de estudio los desgastan más que a otras personas, por lo que necesitan retirarse cada tanto a sitios naturales donde disfrutan de la soledad, el silencio y compañía cuidadosamente seleccionada. Los espacios verdes, las playas o las montañas son propicios para relajarse cuando están sobrecargados.


10. Ofrecen más de lo que pueden

Su afán por aliviar el dolor de los demás muchas veces provoca significativos cambios en su estado de ánimo. Por ejemplo, ver a una persona en situación de calle podría trastornar completamente su humor aunque se sintieran felices cinco minutos atrás, incluso cuando no está en sus manos cambiar una realidad determinada.

Si eres una personan altamente empática, prueba organizar tu tiempo para no estresarte fácilmente, relájate a solas unos minutos al día para recuperarte, aprende a calmarte sin la ayuda de un tercero y frecuenta el contacto con la naturaleza si tienes la posibilidad de hacerlo.




¿Cómo desarrollar la empatía?

Aunque la empatía puede ser agotadora si está muy desarrollada, poseer un grado moderado de identificación psicológica con los sentimientos, pensamientos y experiencias ajenas, ayuda a mejorar las relaciones interpersonales porque fortalece vínculos. A continuación, una pequeña guía de 4 pasos para practicar la empatía.


1. Escuchar en una discusión

Cuando una discusión eleva su tono, la mayoría de los interlocutores suelen lanzar sus argumentos antes de que el otro termine de exponerlos. De esta forma, la conversación se convierte en una batalla sobre quién habla más rápido o grita más fuerte en lugar de un debate sobre una idea.

Las personas empáticas consideran la motivación de los otros para comprender lo que dicen, en lugar de atacar con tu punto de vista apenas encuentran una mínima pausa. Realizar preguntas de seguimiento para esclarecer por qué esa persona piensa de tal manera, analizando rápidamente su experiencia personal y profesional, te ayudarán a entender su comportamiento.


2. Interpretar al otro                      

Ponte en el lugar de tu interlocutor y practica internamente los argumentos que defienden su punto de vista, adoptándolo como propio. Es un ejercicio para explorar alternativas que ayuda a comprender la mente de quien piensa distinto. Trata de regresar a tu opinión real sobre el tema, empezando en el pensamiento ajeno y culminando en el propio para apreciar las similitudes que no dilucidaste la primera vez que lo escuchaste.


3. Observar el entorno

Apagar tu teléfono móvil cuando viajas en el transporte público, esperas a alguien en una esquina o te encuentras atascado en el tráfico, es una buena práctica. Observar a las personas que te rodean constituye un excelente ejercicio para desarrollar la empatía, pronto descubrirás distintos estados de ánimo, procedencias y hasta maneras de vivir, si te esfuerzas en comprender cómo se siente el otro.


4. Conocer al adversario

En este caso nos referimos al “adversario” como ese compañero de trabajo, familiar o integrante del grupo de estudio con el cual sueles discutir acaloradamente, tengas razón o no. Probablemente esa persona no está intentando perjudicarte ni busque confrontarte constantemente, sino que sus mecanismos de pensar y resolver problemas son diferentes.

Pregúntate cómo se siente esa persona, cuáles son sus temores, qué argumentos válidos está exponiendo, qué motivaciones positivas posee y cuáles son sus intenciones. Seguramente coincidas con alguna de las razones que impulsan a esa persona a actuar y quizá sean más importantes que el conflicto en sí mismo.









Tags:
Agustina Ciancio

Agustina Ciancio

Licenciada en Ciencias de la Comunicación, inclinada hacia la búsqueda de oportunidades para fomentar la ciudadanía informada.

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.