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5 claves para fomentar el aprendizaje social y emocional en la escuela

      
Fuente: Shutterstock

El aprendizaje emocional y social (conocido como “SEL”, por sus siglas en inglés) es el proceso por el que los estudiantes desarrollan las cualidades, competencias y habilidades necesarias para desenvolverse emocionalmente y relacionarse con los demás de la mejor manera. De acuerdo con el sitio educativo Edutopia, todas las escuelas del mundo abordan este aspecto, de una manera u otra, y todas intentan formar el carácter de sus alumnos. Sin embargo, lo que sucede es que no todas lo convierten en una parte central de su plan educativo.

De acuerdo con los autores del manual Handbook of Social and Emotional Learning, según informa este sitio, es necesario que las escuelas formen un programa coordinado, coherente y exhaustivo que se oriente a formar estas “habilidades para la vida”, ya que son tan importantes como los conocimientos “tradicionales” a la hora de tener éxito en el plano personal, académico y laboral.

 

¿Cuáles son las habilidades “esenciales” a las que apunta busca el SEL?

El aprendizaje social y emocional está basado en la existencia de cinco habilidades esenciales para el niño. Estas son el autoconocimiento, o la capacidad de reconocer y nombrar los propios sentimientos, destrezas y limitaciones; la autorregulación de las emociones, el estrés y la motivación personal; la conciencia del entorno social, tener la capacidad de reconocer y empatizar con otros puntos de vista; las habilidades de relacionamiento con los demás, demostrar y la capacidad de tomar decisiones de forma responsable

De acuerdo al manual previamente mencionado, estos son algunas de las claves para implementar el SEL en las instituciones educativas:

 

1. Crear una infraestructura orientada a implementar el SEL

Generar un comité o un equipo especialmente que se dedique a la implementación e impulso del aprendizaje social y emocional, a través de metas accesibles y un plan de acción adecuado. Este pequeño organismo es crucial a la hora de generar distintas actividades orientadas a fortalecer las habilidades esenciales de los niños y mejorar el clima del instituto.

 

2. Evaluar la coordinación de los programas existentes

Los institutos educativos suelen tener iniciativas, actividades y programas diseñados para fomentar las habilidades emocionales y sociales de los niños, pero a menudo estos pueden ser cambiantes o no estar lo suficientemente coordinados. Los educadores deberían analizar y evaluar estos programas para saber qué tan cohesivos son entre sí.

 

3. Evaluar el clima y la cultura de la institución

Los expertos recomiendan que los educadores, a través de distintos tipos de estudios, como encuestas o focus groups, evalúen el ambiente que se vive dentro del centro educativo a nivel social, tanto desde la perspectiva de los alumnos como de los empleados y los padres. La información recabada puede ser muy útil a la hora de definir los temas en los que se debe hacer mayor hincapié (bullying, discriminación de raza, género, etc.).

 

4. Articular y definir los valores de la institución

Para poder impulsar el aprendizaje social y emocional, la institución educativa debe tener claros cuáles son los valores, hábitos, creencia y temáticas quiere defender y transmitir.

 

5. Generar instancias continuas y consistentes en las que los estudiantes puedan desarrollar estas habilidades

Cuando se aplican programas de SEL sin una articulación, frecuencia y regularidad adecuada, esto puede generar confusión en los estudiantes y perjudicar sus posibilidades de incorporar estas habilidades en su conducta diaria. Por este motivo, es importante que los institutos logren alinear su propuesta y mantenerla en los diferentes grados.



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