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Los 10 miedos más comunes antes de comenzar la universidad

           Autor: Agustina Ciancio
Fuente: Shutterstock

Comenzar la universidad implica el cierre de una etapa y la transición hacia la vida adulta, un proceso difícil para todas las personas que decidieron estudiar una carrera. Deberás acostumbrarte a un nuevo método de enseñanza, otra residencia, compañeros que no conoces, tareas domésticas que nunca habías hecho, administrar tus finanzas, asegurar tu salud y una ciudad diferente o hasta otro país. Afrontar tantos cambios en paralelo provoca incertidumbre y temor, de modo que preparamos una serie de tips útiles sobre los miedos más comunes antes de empezar la universidad y cómo superarlos ¡Aplícalos!

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1. Hallar un sitio donde hospedarse

Muchas universidades solo brindan alojamiento durante el primer año de tus estudios, pero servirá para salir del apuro. Sin embargo, más adelante tendrás que lidiar con los propietarios del lugar que arriendas para negociar un precio acorde. Juntarte con otros estudiantes para rentar es una opción que cuidará de tus finanzas, siempre y cuando sean personas comprometidas con el pago y con un carácter apropiado para vivir en comunión.

Antes de firmar cualquier contrato es imprescindible que leas con atención todos los documentos que te presenten, cuestionando cada palabra que no comprendes o manifestando tu desacuerdo en algún punto. Realiza un seguimiento de las instalaciones durante las primeras semanas -como el funcionamiento de las canillas o la potencia eléctrica- para acudir al propietario si algo no marcha como debería. Una pequeña falla técnica puede ser una incomodidad ocasional hoy pero se convertirá en un gran problema mañana, así que mejor estar preparados.

2. Vivir solo

Gestionar tu vivienda por primera vez es otro factor que genera temor, incluso cuando se trata de una habitación compartida en una residencia. Organizar los tiempos libres para cocinar, limpiar, lavar la ropa, arreglar un objeto o llevarlo a reparar, es una tarea difícil que requiere práctica. Al principio puede ser desalentador pero es parte de la transición hacia la vida adulta y de la experiencia universitaria.

La cocina es la clave para hacer tus días más llevaderos, necesitas aprender a cocinar antes de irte a la universidad. Comer sano es importante para mantenerse saludable y cumplir con la motivación que te llevó a ese lugar: graduarte en el menor tiempo posible. Comienza con preparaciones rápidas que te saquen de un aprieto y aumenta la complejidad en cuanto vayas perfeccionado tus habilidades culinarias. Un estudiante debería consumir idealmente diferentes carnes, verduras, frutas, pastas y mucha agua para estimular su energía. A partir de esta base podrás agregar otros alimentos en proporciones balanceadas.

Para facilitar el proceso, puedes empezar desde ya a ensayar algunas habilidades domésticas o perfeccionar las que adquiriste. Por ejemplo, en lugar de acumular ropa que no está en condiciones de usarse, desarrolla el hábito de lavar cada pocos días y aprende a planchar, si es que aún no sabes cómo. Puedes ofrecerte en tu casa para hacer los recados, planificando la comida de tu familia y cada uno de los ingredientes necesarios para elaborarla. Además, te ayudará a desarrollar competencias para encontrar las mejores ofertas.

Practica la elaboración de presupuestos que serán útiles cuando manejes tus propias finanzas e involúcrate con las facturas que pagan tus padres para comprender cómo se maneja el mercado. Acostúmbrate a conocer con exactitud el estado de tus cuentas bancarias para administrarte conforme a los recursos reales, recuerda que los créditos deben manejarse con cautela.

En lo referido a la salud, asegúrate de encontrar un médico de cabecera apenas llegues a la universidad. Disminuirás las preocupaciones sabiendo que cuentas con un responsable en caso de que te enfermes y no te sientas en condiciones de decidir. Repite la acción con los médicos cirujanos, seleccionando uno por prevención.


3. Lidiar con las finanzas

Cómo conseguir dinero para financiar tus estudios suele ser un problema para los estudiantes que están adaptándose a una nueva vida, en la cual se debe pagar la matrícula, el alojamiento, la manutención, los materiales, el transporte, los préstamos estudiantiles, las actividades extra y los espacios de esparcimiento, necesarios para disipar el estrés.

Lo más sensato es prepararte por adelantado ahorrando todo lo que puedas con trabajos de verano o contratos zafrales y aprende a invertirlosen tus estudios para generar más recursos. Busca una beca que se adapte a tus condiciones, si te esfuerzas y cumples los requisitos será un gran alivio económico. Sin embargo, no siempre es suficiente ni todos los estudiantes acceden a ellas. Por lo tanto, es recomendable desplegar una estrategia financiera para abaratar costos.

Recorre los supermercados y servicios de alimentos de la zona para determinar cuáles tienen los precios más accesibles o considera la opción del comedor universitario. De igual manera, apela a los libros usados en las tiendas de segunda mano o consíguelos con estudiantes más avanzados en la carrera que por el momento no estén utilizándolos.

Un trabajo part-time es una buena opción, especialmente aquellos que tienen consideraciones especiales con los estudiantes. Procura que quede cerca de tu residencia para ahorrar en transporte, de hecho, puedes buscar trabajo en la propia universidad acomodando libros de la biblioteca u otras tareas pensadas para estudiantes. Y por supuesto, aprovecha losdescuentos estudiantiles.

 

4. Extrañar el hogar

Es lógico que tarde o temprano extrañes dormir en tu cama, bañarte sin sandalias, comer algo casero, pasear a tu mascota, salir con tus viejos amigos y hasta pelearte con un hermano. Por más que las películas sobre universitarios muestren una fiesta diferente cada día, la realidad es que la mayoría del tiempo pasas estudiando y cumpliendo actividades extra para alcanzar los créditos necesarios, lo que puede potenciar el sentimiento de pérdida.

Una actividad física ayuda a liberar energía positiva que deshecha el estrés. Además, compartirás con otras personas que pueden estar buscando lo mismo. Instalar Skype para conversar con tu familia es una forma barata de mantener el contacto diario, así como llevarte una almohada u otro objeto clave de tu habitación con el que te sientas como en casa.

Contrariamente a tu primera reacción cuando extrañes, evita regresar a tu hogar frecuentemente. Es mejor programar visitas de fin de semana cada tanto para acostumbrarse al nuevo lugar y sentirse cómodo en los dos entornos. Buena parte de los estudiantes consideran a la universidad como su casa después de que finaliza el periodo de adaptación.

Analiza con qué frecuencia sientes la necesidad de regresar a tu zona de confort, pues es normal que tengas días malos pero si se torna una costumbre deberás acudir al centro de orientación de la universidad.

5. Sentirse seguro

Ningún lugar está libre de la inseguridad, incluso en los campus universitarios existen problemas que varían conforme a cada institución. La información específica sobre este tema y los números telefónicos se ofrecen en el servicio de orientación para estudiantes de primer año. Si bien hay situaciones que están fuera de tu control, siempre se puede prevenir un delito con pequeños hábitos diarios.

En un entorno social fundamentalmente de distracción, como una fiesta, es recomendable que consigas tus propias bebidas y vigiles tu vaso. No dejes que otras personas compren por ti ni aceptes invitaciones de desconocidos para ingerir líquidos. También deberás cuidar tus pertenencias durante eventos concurridos, llevando lo mínimo e indispensable.

En el sector informático, procura bloquear tus dispositivos electrónicos con contraseñas o claves de seguridad. Todas las computadoras y smartphones tienen esta opción, así que utilízala. Es recomendable que agregues el número de seguridad del campus como marcado rápido en caso de necesitar reportar una emergencia.

 

6. Entablar una relación con el compañero de habitación

Mudarte a una residencia estudiantil en el campus es un reto por varios motivos: aprender a valerte por ti mismo, conocer el entorno y quizá lo principal sea tu nuevo compañero de habitación, con el que pasarás horas en un espacio reducido. Las horas de sueño serán diferentes para ambos, los horarios en que se apaguen las luces tendrán que pactarse e incluso la limpieza y orden de la habitación será un tema para aclarar.

Ten en cuenta que la otra persona está en la misma situación que tú, así que una buena predisposición hará que perciba tu energía positiva, lo que facilitará el asunto para ambos. Comprométete a respetar el espacio del otro desde el primer día, tomando turnos para limpiar, manteniendo tus objetos personales en su lugar y conversando sobre tus horarios para evitar incomodidades.

En el caso extremo de que tucompañero sea física o verbalmente abusivo, acude a tu coordinador para resolver la situación. Es importante que solicites un cambio de vivienda para cortar el problema de raíz. Por otra parte, no te conviertas en el padre o madre de tu compañero ya que cada uno debe responsabilizarse de sus objetos, de estudiar y de llegar en hora a clase.


7. Encontrar un nuevo mejor amigo

Cientos o tal vez miles de estudiantes de tu edad llegarán a la universidad por primera vez con las mismas incertidumbres que tú. Tener una cantidad considerable de amigos en la secundaria no es sinónimo de volverte popular en la universidad durante la primera semana, y a la inversa, ser una persona reservada no significa que pases todos los años de universidad sin compañía. Lo primero que debes saber es que todos tus compañeros se sienten igual que tú, rodearse de desconocidos por un tiempo prolongado causa ansiedad.

Los cursos de orientación tienen la función de introducirte al mundo universitario para despejar tus principales dudas, pero su verdadero cometido es lograr que te sientas cómodo con el entorno y conversar con alguno de los jóvenes que están en tu misma situación. Puede ser el puntapié para encontrar un aliado. Aunque pueda parecerte aburrido, asiste. Las primeras personas con las que dialogas pueden convertirse en grandes amigos porque ambos se sentirán seguros acudiendo a una cara conocida el primer día de clase.

La primera vez que llegues a tu habitación deja la puerta abierta para conocer a los “vecinos”. Puedes comprar algo para compartir con los estudiantes que duermen en las habitaciones contiguas y tendrás una excusa para charlar con ellos. Si no tienes redes sociales, procura crearlas para agregar a las personas con quienes vayas simpatizando: el campus puede ser muy grande para cruzarse nuevamente y es mejor asegurarse el contacto.

Unirte a unahermandad, en caso de existir en tu universidad, es otra fuente de amistad. Los grupos de estudio, las actividades extracurriculares, la biblioteca y hasta la propia residencia son sitos para conocer gente. Infórmate acerca de las fiestas y eventos sociales como películas, cenas o conciertos que se organizan durante la primera semana y concurre. Cuánta más gente conozcas más sencillo será hallar alguien con quien conectes a lo largo de las semanas, todo proceso requiere tiempo ¡Mantente abierto!

 

8. Alcanzar el nivel intelectual requerido

Frecuentemente los estudiantes que comienzan la universidad se cuestionan si son lo suficientemente inteligentes para afrontar las evaluaciones que les propondrán. Sucede especialmente con quienes solían obtener altas calificaciones durante la educación secundaria, porque se considera que la universidad es muy diferente y más difícil de lo que se está acostumbrado. Y la realidad es que ambas afirmaciones son verídicas.

Cualquier situación nueva requiere un periodo de adaptación y la universidad no es una excepción. De modo que el miedo tiende a desaparecer después del primer semestre de cursado, cuando logras organizarte mejor. La clave está en aprender a administrar tu tiempo y conocer a los docentes para captar las expectativas que tienen sobre sus alumnos y alinearte a ellas.

Elabora un calendario por semestre con las instancias importantes y evaluaciones de cada asignatura para gestionar el tiempo de estudio. Por otra parte, tal vez no sea necesario leer cada una de las palabras de un texto de 200 páginas y baste con un escaneo visual para comprender lo esencial. Elegir bien tus clases es otro tip para superar el miedo. Anotarte a una asignatura que se dicta muy temprano por la mañana, implica que realmente te interesan los temas que se tratan. De lo contrario, acabarás dormitando durante la clase y asistir será en vano.

9. Adaptarse al estilo de enseñanza

El proceso de enseñanza - aprendizaje que se desarrolla en la secundaria muy diferente al que se aplica en la universidad, cuyo modelo apela a la autogestión, independencia y compromiso total del estudiante. La universidad requiere más horas de estudio, dedicación e investigación de material complementario que deberás buscar tú mismo. En el caso de las universidades con grandes cantidades de estudiantes, las clases son numerosas y las personas más reservadas pueden sentirse intimidadas para participar o aclarar una duda.

El rigor aumenta, la carga horaria también y el nivel académico puede abrumarte algunas semanas, al menos hasta que rindas las primeras pruebas y comprendas si el esfuerzo que haces es suficiente o necesitarás incrementarlo para el próximo semestre. Se espera que el estudiante universitario piense por sí mismo, sepa escribir ensayos adecuadamente u otros formatos académicos y que asista a conferencias y seminarios para enriquecer su experiencia.

A pesar de las exigencias, ningún docente universitario espera que realices un aporte brillante el primer día, ni siquiera el primer mes. Son las personas más conscientes del gran cambio que estás viviendo y estarán dispuestos a ayudarte en la transición mediante clases presenciales de consulta, respuestas en foros, intercambio de correos electrónico y hasta trabajos extra sobre un tema que te cuesta comprender. No dudes en acercarte a tu profesor preferido para que te oriente en tu adaptación a la vida universitaria, son los más indicados para canalizar la ansiedad hacia el cumplimiento de tus objetivos.

 

10. Ser desacreditado frente a compañeros y docentes

Emitir una opinión en un entorno desconocido puede generar dudas sobre la reacción de los demás: ¿Qué pensarán de mí? ¿Estarán de acuerdo o acabo de arruinar mi posibilidad de hacer amigos? Es un miedo completamente normal, más aún cuando acabas de cambiar tu vida radicalmente y afloran inseguridades que nunca habías experimentado.

Ten en cuenta que si obtuviste una vacante en la universidad es porque los tutores de admisión consideran que tu perfil es el indicado. Incluso en universidades que no presentan pruebas de ingreso, el hecho de concluir la educación secundaria, elegir una carrera y mantener tus objetivos claros es una muestra de tu personalidad decidida. 

En realidad, es probable que la opinión expresada en clase refleje lo que otros pensaban y no se animaban a decir. Siempre que sea coherente y educada, la pregunta o el aporte servirán para despejar las dudas de varios. Además, una sociedad democrática se caracteriza por la pluralidad de opiniones y en todos los lugares donde te expreses, encontrarás al menos una persona que discrepe contigo. Esto no significa que tu apreciación sea errónea o ridícula, sino que hay tantas perspectivas sobre un tema como personas en el mundo.

Quizá tu intervención rescate una subtema que no se explicó lo suficiente y tus compañeros estarán agradecidos. El docente se sentirá de igual manera porque demostraste que tienes la confianza suficiente para expresarte. El silencio total desmotiva al profesor que preparó su clase con entusiasmo para transmitírsela a sus alumnos, así que no temas en opinar.

Y tú, ¿cómo vences el miedo a la universidad?


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Agustina Ciancio

Agustina Ciancio

Licenciada en Ciencias de la Comunicación, inclinada hacia la búsqueda de oportunidades para fomentar la ciudadanía informada.

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