Monday :: 20 / 10 / 2014

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Noticia : Botánica

RUM fue sede del Primer taller sobre conservación de plantas de Puerto Rico e Islas Vírgenes

Con el propósito de servir de encuentro para botánicos de Puerto Rico, el Caribe y Gran Bretaña, el Departamento de Biología del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico, fue sede del Primer taller sobre conservación de plantas de Puerto Rico e Islas Vírgenes. La actividad académica reunió a especialistas interesados en discutir las acciones para elaborar una estrategia que promueva la preservación de plantas y que ayude a enfocar los recursos, prevenir extinciones y mantener las especies en común de la región.


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RUM fue sede del Primer taller sobre conservación de plantas de Puerto Rico e Islas Vírgenes

El doctor Héctor Méndez junto a un grupo de estudiantes que actualmente están de internado en el Fermilab; Imagen: suministrada.

Así lo dieron a conocer el doctor Duane Kolterman y Jeanine Vélez, del Departamento de Biología del RUM, quienes junto a Christian Torres, del Departamento de Agricultura Federal; Martin Hamilton y el doctor Colin Clubbe, del Jardín Botánico Real, organizaron el evento.

“Parte de la misión de Hamilton y Clubbe desde Gran Bretaña consiste en adiestrar a personas en los distintos territorios, incluyendo las Islas Vírgenes Británicas, porque, a pesar de que compartimos varias especies listadas, los contactos no han sido tan frecuentes”, explicó Kolterman, catedrático de Biología y director interino del Herbario del RUM.

Añadió que la razón por la que esta zona comparte especies obedece a la fluctuación del nivel del mar, y a que hace aproximadamente 15 millones de años Puerto Rico y las Islas Vírgenes Norteamericanas, con excepción de Santa Cruz, eran un solo territorio. Sin embargo, a través de los años, se ha estado en contacto con botánicos de República Dominicana, Cuba y América Central.

“Esta ha sido una oportunidad maravillosa de crear contacto con Islas Vírgenes y Jamaica, que es bien difícil tenerlos a todos reunidos en un mismo lugar. Durante la sección de preguntas se facilitó el intercambio de información muy valiosa entre las agencias estatales y ambientales presentes”, reiteró, por su parte, Vélez.

Precisamente, los organizadores enfatizaron en la participación de representantes de organizaciones no gubernamentales y empresas de consultoría como un logro de este primer encuentro entre especialistas, ya que la tarea de conservación debe involucrar a todos los sectores. Por esto, manifestaron que una vez elaborada la lista roja de las especies en peligro de extinción, tendrán a la mano una herramienta muy útil y común a todos, que les permitirá ser más efectivos en su gestión.

“Esto nos ayudará a cumplir con una de las metas más importantes del Convenio de la Biodiversidad de determinar el estatus de conservación de todas las especies de plantas para el 2020. Hasta el momento, se ha evaluado solo el cuatro por ciento, pero esto se debe a que preferiblemente se han considerado las especies que se entiende que están en riesgo y no las muy comunes”, expresó el doctor Kolterman.

Esa dificultad también se acentúa debido a que la mayoría de las especies clasificadas como bajo amenaza son de animales, y las plantas así como otros organismos, entre ellos, los hongos, se relegan a otro plano.

“Parte de lo que se quiere conseguir con esto y a nivel mundial, es darle la importancia a las plantas, que se sepa que si una de ellas se extingue, alguno de los animales que está estrechamente relacionado a ellas, también se afectará. Queremos recalcar el papel que juegan las plantas dentro de la conservación de los hábitats. Lo que buscamos es la preservación de la naturaleza y del medioambiente”, aseguró Vélez.

Para los especialistas, es de suma importancia que se continúen los esfuerzos por explorar las áreas tropicales y subtropicales para aumentar el número de plantas que aún se desconocen.

Uno de los expertos en el tema y participante de este primer esfuerzo fue el doctor Pedro Acevedo Rodríguez, egresado del RUM y curador del Departamento de Botánica de la Institución Smithsonian, quien acaba de publicar un catálogo de plantas de las Antillas, la primera lista en 150 años consistente para toda la región.

Según se informó, entre las actividades del taller, dedicado al doctor Miguel A. Vives Heyliger, los participantes elaboraron la lista roja, al mismo tiempo que se familiarizaron con las categorías y criterios y cómo se aplican para incluir las especies en peligro.

Asimismo, acudieron al Bosque Seco de Guánica, principalmente para que los visitantes de Islas Vírgenes, Gran Bretaña y Estados Unidos, que también tienen bosques secos apreciaran cómo ese ecosistema está asistiendo en la conservación. Igualmente, llegaron hasta el Refugio Nacional de Pesca y Vida Silvestre, ubicado en Cabo Rojo, pues es esta la entidad encargada de manejar las especies incluidas en la lista. “Esperamos tomar varias de las especies de nuestra región y pasarlas por el proceso aprendido durante estos días para ver cómo podemos aplicar estrategias de conservación”, detalló Vélez.

Los organizadores confían en que una de las ventajas de este foro es mejorar la disponibilidad de los datos tanto a nivel local como federal.

 
 
Esfuerzos de conservación desde el RUM

En esta gestión de conservación, el Herbario (MAPR) afiliado al Departamento de Biología del RUM, es uno de los cinco existentes en la Isla desde donde se encaminan esfuerzos por recopilar los datos de los organismos que constituyen nuestra flora. Este cuenta con 36,500 especímenes que incluyen hongos, líquenes y biofritas.

Para Jeanine Vélez, curadora del MAPR, la importancia de tener un herbario radica en que se cuenta con un depósito de información.

“Nosotros tenemos alrededor de dos mil especímenes históricos y en las bases de datos, reportes de plantas de 1800s, y recientes, lo que nos permite comparar para ver cómo ha fluctuado la flora, ver en qué áreas han desaparecido o están volviendo a ser reforestadas, dónde no tenemos información”, detalló.

Además del Herbario del RUM, Puerto Rico cuenta con otros tres adscritos al sistema de la Universidad de Puerto Rico: en Isla Magueyes, en el Jardín Botánico, y en el Recinto de Río Piedras; aparte del que custodia el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales. De estos, la colección más grande es la de algas en Magueyes.

“Queremos recalcar la importancia de cuidar y mantener las colecciones, que se den las condiciones apropiadas para la investigación y para el almacenaje de datos. Nosotros colectamos, enviamos duplicados a otros herbarios y mantenemos un programa de intercambio con más de diez instituciones similares a nivel mundial. Así va creciendo la colección”, enfatizó Vélez.

De la misma manera, el doctor Kolterman indicó que Vélez ha estado involucrada en un proyecto internacional, auspiciado por la Fundación Mellon, la Iniciativa Global de Plantas, para preparar imágenes de lo que se llaman los especímenes tipo, la especie que se utilizó para describir por primera vez. En el mismo participan 70 instituciones a nivel mundial que han logrado la publicación cibernética de 2.3 millones de esos ejemplares.

“En el MAPR tenemos una colección de alrededor de 50 tipos; eso es extremadamente valioso. Jeanine asesora los tres herbarios restantes y se intercambia información a través de una misma base de datos”, subrayó.

Además de ser el acopio físico de miles de especies, el MAPR también es el centro al que acuden especialistas, investigadores y público en general.







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