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Cómo fomentar una cultura de trabajo en equipo

           Autor: Agustina Ciancio
Fuente: Shutterstock

 A menudo el trabajo en equipo arroja resultados más positivos que el individual, ya que se unen las fortalezas de varias personas para superar sus propias limitaciones. Sin embargo, es una modalidad difícil de aplicar porque requiere honestidad, comunicación clara, confianza y responsabilidad por parte de cada integrante. Conoce cómo implementar una cultura de trabajo en equipo en tu empresa aplicando estos consejos pensados para un líder.

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1. Contratar a las personas indicadas

Cada rol necesario en una empresa debe desarrollarse por la persona adecuada, conforme a la naturaleza de las funciones que implica. Los trabajadores contarán con las habilidades imprescindibles para realizar sus tareas y en caso de identificar que se desenvolvería mejor en un puesto diferente para el cual aplica en la entrevista, el líder tomará acciones inmediatas. Los cambios tempranos en el proceso de selección lograrán mejores resultados.


2. Conocer a los empleados

Construir relaciones con los empelados es la forma de saber cuáles son sus intereses, qué los motiva y qué fortalezas poseen. Es importante que el equipo se base en individualidades con facilidad para estrechar vínculos que los potencien. El acercamiento del jefe es un aspecto crucial para manifestar apoyo y ser la persona a quien recurrirán cuando surjan problemas.


3. Evitar los favoritismos

El líder se relaciona con todos los miembros por igual y no demuestra sus preferencias, incluso cuando las tenga. Mantener vínculos justos te ayudará a ganar credibilidad entre los empleados, quienes se sentirán motivados a mejorar su desempeño porque no fueron encasillados. En caso de ser necesario, tendrás que balancear los horarios para evitar sobrecargas. Las tareas deben ser distribuidas con criterio y todos deberían poseer la misma exigencia si se encuentran en iguales puestos.


4. Establecer reglas

Un líder está obligado a instaurar reglas básicas para el resto del equipo, elaborando un sistema de reportes con el fin de mantenerse informado acerca de todas las acciones que se desarrollan en la empresa. De hecho, todos los miembros deben estar al tanto de los cambios para moldear su tarea al nuevo rumbo. El establecimiento de reglas también refiere a aquellas vinculadas con la convivencia, evitando la propagación de argumentos que no se alinean con los objetivos corporativos.


5. Articular la misión principal

Todo equipo debe saber hacia dónde se dirige y cuáles son los pasos a seguir, pudiendo acceder a un documento de consulta cada vez que lo requiera. Por eso, es importante planificar los proyectos de grupo mediante informes electrónicos fácilmente descargables. Cuando el equipo comprende sus funciones, se evitan los errores por malentendidos y se crea una visión general de las expectativas depositadas en el proyecto.


6. Aprovechar las fortalezas

Descubrir qué habilidades individuales sobresalen, es fundamental para definir funciones en un grupo de trabajo. Una vez que el proyecto está en marcha, se debe realizar un seguimiento de dichas fortalezas para ver cómo están aportando al equipo, de modo que pueda realizarse un ajuste si es necesario.


7. Fijar plazos

El proyecto debe tener plazos para cada meta que se establece. De esta forma, se organizan las tareas individuales que componen la globalidad. Cada integrante se ajustará a un cronograma para entregar su parte del trabajo, manteniendo la responsabilidad y garantizando el funcionamiento del equipo.


8. Ofrecer compensaciones

Los premios son buenos incentivos para que el equipo se esfuerce en completar sus tareas. Puede tratarse de bonos, asignaciones de proyectos en los cuales se interesan por trabajar, una salida o flexibilidad en el trabajo. Reconocerás el aporte individual y el logro grupal.


9. Brindar capacitación

Si el equipo asiste frecuentemente a jornadas de capacitación en las cuales aprende métodos sistemáticos para resolver los obstáculos que se le presentan, enfocará sus energías en el proyecto en lugar de intentar averiguar cómo complementarse o de qué forma abordar una tarea. El tiempo se aprovechará en avanzar, no en descubrir los pasos adecuados para funcionar como grupo.


10. Ampliar las vías de comunicación

Los mensajes deben ser claros para todos los implicados y es necesario que se abran distintos tipos de vías que faciliten la comunicación, como los correos electrónicos, los grupos de WhatsApp, Skype y cualquier otro programa o aplicación que permita conectar a los integrantes. Igualmente, lo mejor es conversar cara a cara para evitar malentendidos con el tono y la forma de los mensajes escritos, pero las vías electrónicas son mecanismos útiles cuando la comunicación presencial no es posible.


11. Utilizar ejercicios en reuniones

Las reuniones de equipo con los jefes de departamento son importantes para explicar en qué fase están, qué planes tienen y qué dificultades surgieron, realizando acotaciones. Para que la reunión se desarrolle exitosamente, resulta interesante aplicar estrategias para fomentar las relaciones interpersonales. Una de ellas, consiste en que cada miembro del equipo cuente con 10 minutos para inventar un tema que rompa el hielo y anime al resto a participar.


12. Fomentar el intercambio

Hay que estar atento a los miembros del equipo que omiten su opinión sobre un tema, ya que es importante la participación de todos. Cuando esto ocurra, pídeles que comenten sus pareceres con el resto del grupo para escapar a los resentimientos que pueden generarse si alguien no está conforme con el desarrollo de los acontecimientos. La única forma de enterarse, es que cada miembro se exprese.


13. Tomar las astas en una discusión

Las discusiones o puestas a punto requieren de una persona capaz de dirigirlas, para asegurarse de que se escuchen las opiniones, se controlen los tiempos de intervención y se eliminen los silencios improductivos. Las personas que discuten deben sentirse lo suficientemente cómodas como para expresar cualquier idea relacionada con el tema o proyecto, sin avergonzarse, molestarse o vacilar ante la posibilidad de participar.


14. Promover las relaciones fuera de la oficina

Más allá de las actividades sociales que puedan tener los compañeros de trabajo, es importante que como líder, fijes instancias informales para discutir un proyecto. Almuerzos de trabajo o una hora libre para hablar abiertamente de los progresos y las trabas del proyecto, son maneras de fortalecer las relaciones del grupo y analizar la actividad de cada uno en un contexto diferente.


15. Agregar una sección de contribución en los reportes

Cuando los empelados reciban su devolución habitual, se acompañarán los logros individuales y aspectos a mejorar, con una sección dedicada exclusivamente a su aporte en el equipo. Allí se destacarán las contribuciones que facilitaron la gestión grupal y se mencionarán actitudes que requieren una autoevaluación. Implementar el registro de grupo en el sistema formal de retroalimentación, demuestra la relevancia que tiene el trabajo en equipo para la empresa.




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Agustina Ciancio

Agustina Ciancio

Licenciada en Ciencias de la Comunicación, inclinada hacia la búsqueda de oportunidades para fomentar la ciudadanía informada.

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