Saturday :: 22 / 11 / 2014

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Lo que nos dejó Manuel Méndez Ballester

Si lo tuviéramos que catalogar, ocuparía un lugar como actor aficionado, cuentista, novelista, periodista, maestro, poeta, productor de televisión y profesor.


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El día de ayer los miembros de la Prensa, planteles escolares e instituciones universitarias comentaban de quien fuera una de las voces que trazó parte de la historia de Puerto Rico, Don Manuel Méndez Ballester.

A partir de su deceso en la Unidad Coronaria del Hospital Auxilio Mutuo, consecuencia inevitable de la ley de la vida, por primera vez las páginas en Internet dedicadas al dramaturgo superaron en "hits" a otras de entretenimiento, lo que se puede interpretar que su muerte significó el dejar de ser anónimo para muchos, hecho muy común en nuestra Isla.

Sería un sacrilegio sintetizar en este espacio la historia de quien se convirtió en el embajador de todo aquello que tenga que ver con lo creativo. Esto es así ya que si tuviéramos que catalogar a Méndez Ballester ocuparía un lugar como actor aficionado, cuentista, novelista, periodista, maestro, poeta, productor de televisión y profesor.

De Manuel Méndez Ballester , natural del pueblo de Aguadilla y quien nació en 1909 heredamos gran parte de la historia de la vida de los trabajadores de la caña ya que laboró en la Central Coloso después de trabajar en las oficinas de la Corte de Distrito de su ciudad natal.

Su deseo de convertirse en abogado, frustrado por limitaciones económicas lo llevaron a ingresar a la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras donde solo permaneció un año.

Obras como Isla Cerrera publicada en 1937 nos arrojaron luz acerca de la conquista y el inicio de la colonización de Puerto Rico y nos adentra al estudio de las crónicas, género que le interesó en gran manera.

Entre sus obras podemos mencionar a Hilaricón (1943) y "Nuestros días" (1944), las cuales publicó luego que organizó la Sociedad General de Autores en 1943, "El Misterio del Castillo" en 1946, la cual escribió cuando se desvió de la actuación como aficionado en teatro además de "El milagro" (1958) "Bienvenido Don Goyito" (1968) y "Arriba las mujeres" (1970).

Parte del legado de Méndez Ballester al pueblo puertorriqueño se encuentra en la Sala Museo Manuel Méndez Ballester inaugurada en 1988 y que cuenta con una con una amplia colección de sus creaciones literarias.







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