Thursday :: 23 / 10 / 2014

AdemásBeevozMAPA DEL SITIO

Noticia

La deserción escolar: una nueva perspectiva

Hay que romper con el paradigma de que inteligencia es igual a fluctuar entre los 3.50 y 4.00 de promedio (sin obviar las excepciones) y querer que todos los estudiantes se dirijan a esa meta.


ImprimirImprimirEnviar a un amigo EnviarPDFPDF

"La deserción escolar es el nuevo problema de derechos civiles de nuestra era"(Villaraigoza, 2006).

Angel Negrón
Expresión


Por décadas se ha estado hablando de la deserción escolar como uno de los problemas sociales que más aquejan a nuestro país. Cruz (2006) indica que estudios recientes sobre el tema de la deserción escolar en Puerto Rico coinciden con estudios realizados en décadas pasadas, donde la realidad es que hemos entrado al Siglo XXI con el mismo problema y en aumento.

No se puede pasar por alto la posición del Departamento de Educación (DE) quien ha manifestado que el uso del término (desertor) no es el correcto o apropiado para describir a los jóvenes que abandonan la escuela. En este momento dicho argumento no es lo más relevante; la pregunta clave en este asunto es ¿qué estamos haciendo las personas con poder decisional en el sistema educativo para resolver esta realidad de manera seria y responsable?

Rosario (2005) en un rotativo del país, señalaba en referencia a las estadísticas más recientes del DE que cerca de un 40 por ciento de los estudiantes del sistema público son desertores escolares, cifra que desencadenó un acalorado debate entre distintas ramas del gobierno e inclusive en el mismo DE.

Según informes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe adscrita a las Naciones Unidas (2002) el 37 por ciento de los jóvenes latinoamericanos entre los 15-19 años de edad son desertores escolares, cifra que va en aumento según dicha comisión.

Es importante mencionar la postura de Huizar (2006) cuando indica que el tiempo de estudiar y analizar la tasa de deserción escolar debe dar paso a acciones concretas y que además, para muchos estudiantes en escuelas urbanas una buena educación es su único boleto para escapar de la pobreza.

Gardner (1983) quizás consciente o inconscientemente; entre otros autores abre la puerta hacia la búsqueda de una respuesta a los planteamientos anteriores. Con la Teoría de las Inteligencias Múltiples se establece una serie de posibles alternativas al problema de la deserción escolar. Y es que por años hemos decidido que las cinco materias básicas (español, inglés, matemáticas, ciencias y estudios sociales) son las únicas herramientas necesarias para el triunfo académico y profesional de los estudiantes.

No cabe la menor duda de que estas materias son importantes, pero...¿qué sucede con aquellos estudiantes que no necesariamente son "competentes" en estas áreas; pero sí se destacan en las artes, los deportes y otras ramas establecidas por Gardner? ¿Cuántas veces hemos tenido a un estudiante con ciertas limitaciones en unas materias y son excelentes en otras como por ejemplo: artes culinarias, floristería, música, teatro, deportes, ebanistería y así sucesivamente? La pregunta en este momento es: ¿Permite y/o promueve el currículo del DE el que un estudiante no se vea tentado (por no decir obligado) a ser un desertor escolar?

Vamos un poco atrás en la historia para hacer referencia a un estudio realizado por el DE (División de investigación e innovaciones educativas,1985) sobre la deserción escolar en Puerto Rico y deseo hacer mención a un punto muy importante que resalta dicha investigación, donde señala tres aspectos claves: 1- que la mayoría de los desertores estaba sobre el grado y manifestaron que la escuela no los preparó adecuadamente para el mundo del trabajo y mucho menos para encontrar y conservar un empleo, 2- que la escuela no los preparó para el futuro y 3- la mayoría de los entrevistados reveló tener interés en regresar a la escuela, pero en horario nocturno, lo que le permitiría trabajar durante el día. ¡Aparentemente este estudio se estaba adelantando al futuro venidero!

Partiendo de los resultados antes expuestos; podemos insistir en que el DE debe y tiene la obligación de evaluar una posible reestructuración curricular, que sea atractiva a los estudiantes en cuanto a sus ofrecimientos académicos, con el fin de satisfacer unas necesidades propias de éstos, los cuales conscientes de la importancia que tiene la escuela en sus vidas presentes y futuras, optan por el camino fácil de abandonarla motivados por un interés particular que no necesariamente puede ser el correcto.

Hay que romper con el paradigma de que inteligencia es igual a fluctuar entre los 3.50 y 4.00 de promedio (sin obviar las excepciones) y querer el que todos los estudiantes se dirijan a esa meta. Esto arrojaría por la ventana postulados teóricos como los de Gardner y Goldman, los cuales promueven otros tipos de inteligencia; siendo testigos de esto cientos de educadores, directores, consejeros, trabajadores sociales y otro personal que labora diariamente con nuestros estudiantes.

"Se requiere un sentido de urgencia, agentes del cambio y un compromiso a la innovación, además de proveer más recursos para que los estudiantes puedan mejorar su desempeño, es necesario cambiar de actitud y prejuicios en relación con lo que pueden lograr los estudiantes" (Huizar, 2006).

Hay que ajustar el currículo y los ofrecimientos académicos; no tan sólo del DE, sino de otras instituciones educativas a la realidad social, laboral, cultural y económica de nuestro país. Esto permitirá lograr un verdadero cambio hacia la calidad educativa y al mismo tiempo hacer la escuela atractiva al estudiante como centro de crecimiento profesional; estimulando en él, el deseo de formar parte y mantenerse en el aula, teniendo como norte el poder alcanzar las metas y objetivos trazados por cada alumno.

De esta manera estaremos dando un paso hacia delante en la lucha por erradicar la deserción escolar. Hay que asignar a la escuela los recursos humanos y físicos necesarios que brinden al estudiante verdaderas alternativas en el proceso por pulir y aquilatar aquellas habilidades, destrezas, dones, virtudes y capacidades que lo harán sentir orgulloso y deseoso de formar parte de la comunidad escolar, en pocas palabras tenemos que lograr el que los estudiantes "se enamoren de la escuela" si es que queremos y deseamos mantenerlos en las salas de clases, que al fin y al cabo, son ellos (los estudiantes) la razón de ser de cada componente educativo.

El autor es director de escuela y profesor universitario







RSS   


Comentarios para esta noticia

 

Publicidad