Tuesday :: 21 / 10 / 2014

AdemásBeevozMAPA DEL SITIO

Noticia

La esclerosis múltiple y yo

Colaboración de Mayra L. Díaz Garced


ImprimirImprimirEnviar a un amigo EnviarPDFPDF

esclerosis_mútiple_

Todo comenzó el 20 de noviembre de 2006. Abrí mis ojos y todo estaba dando vueltas. Pensé que todavía estaba medio dormida y abrí y cerré los ojos, pero todo seguía dando vueltas. Intenté pararme y no podía ya que no tenía control de mis movimientos. Pensé en esos momentos que algo malo estaba sucediendo conmigo.

Desperté a mi esposo y le dije que no estaba bien y corrimos al hospital. Rumbo al hospital le pedí a Dios en mi mente que por favor me ayudara. Jamás en mi vida había tenido un evento como este. Llegamos al hospital e inmediatamente me atendió el doctor Colón y me hizo muchas preguntas y exámenes de sangre. Todo salió bien pero yo no podía ni caminar ya que tenía un desbalance en todo mi cuerpo. Lo más difícil era no tener control de mis movimientos. En esos momentos el doctor me dice estás con vertigo y me refiere a un especialista de oido, naríz y garganta. Me dio a tomar "dramamine" cada ocho (8) horas.

Salí del hospital muy asustada porque continuaba todo el desbalance y descontrol de mis movimientos. Yo quería que todo se pusiera en orden y que se me quitara. Pensaba que yo me había acostado el día antes bien y sin ningún problema. Pensé en esos momentos que la vida de uno es bien finita. Me asusté muchísimo. Fue cuando más clamé al Señor para que tuviera misericordia de mí.

En esos días eran bien difícil conseguir a un especialista ya que se aproximaba la semana de acción de gracias y todos estaban de vacaciones. Yo continuaba con mis desbalances. Fui a trabajar así y era bien dificil. Caminaba con mucho miedo e inseguridad. Era horrible caminar porque me iba de lado y no podía controlar mis movimientos. Tomé tanta dramamine que la misma no me hacía nada. Mientras esto sucedía más me preocupaba y más me asustaba porque no sabía qué estaba pasando conmigo.

Llegó el 30 de noviembre de 2006 y pude ver por fin un especialista en oídos, nariz y garganta. El doctor Navarro me examinó y me hizo muchas preguntas que al momento yo no entendía el porqué de las mismas. El me hizo unos exámenes allí en su oficina. Me dio un referido para un audiólogo. Me dije en ese momento que todo tenía que ver con mis oídos. Cuando me hacen el estudio de los oídos el especialista luego de terminar de hacerme el mismo me dice que todo está bien, pero le preocupa mi desbalance. En esos precisos momentos me preguntó si alguna vez me habían hecho un MIR (prueba de resonancia magnética) del cerebro. El corazón se me fue a los pies. Inmediatamente, y muy asustada, le indiqué que no pero pregunté porqué me hacía esa pregunta. Me dijo, que el oído está conectado con el cerebro y piensa que hay que revisar el sistema nervioso central. Cuando escuché esas palabras lo primero que pensé es que esto era más serio de lo que yo había pensado.

Yo continuaba con mi desbalance. Caminaba y tenía que aguantarme de todo. A mi alrededor todo se movía. Mi esposo me tenía que sostener para que no me fuera a caer. Fue todo una aventura estilo montaña rusa.

El 11 de diciembre de 2006 me hacen el MIR. Mi esposo fue a buscar los resultados. El no podía entender lo que decía y muy confundido me dice que algo apareció. Cuando leo los resultados, por primera vez en mi vida leo que dice "Esclerosis Múltiple". Sigo leyendo y dice que tengo varias lesiones en mi cerebro. Mi esposo y yo no podíamos creer lo que estábamos leyendo. Rápidamente buscamos en internet lo que era esclerosis múltiple, y ahí comenzó el gran desafío de mi vida. Mientras seguía leyendo, más me aterrorizaba. Esa noche mi esposo y yo llorábamos desesperados, pero clamamos al Padre para que nos ayudara a enfrentar este diagnóstico.

Por primera vez en mi vida sentí un temor tan grande y sentía descontrol. Cuando fui por primera vez a un neurólogo y nos explicaron lo que estaba pasando, yo decía muy dentro de mí que esto era una enfermedad retadora. Cuando escucho al doctor decirme que era una enfermedad "catastrófica" e incurable yo pensé que esto se había acabado. Fue bien desesperante. Por más que yo conocí a un Dios de esperanza, en esos momentos mi humanidad floreció.

Vi en la oficina del doctor tantos pacientes jóvenes con esta condición en sillas de ruedas, con bastones, y andadores. Yo no quería aceptar nada de lo que estaba viendo y menos pensar que yo podría ser la próxima.

Fueron momentos muy difíciles, pero yo me propuse hacerle frente a la esclerosis múltiple. Yo dije que si esto era lo que tenía que enfrentar en estos momentos iba a aceptar el reto. Cuando comencé el tratamiento y me dijeron que tenía que ponerme una inyección intramuscular yo dije, otro reto más.

Ya van dos años que la esclerosis múltiple ha estado conmigo. He podido lidiar con muchas cosas, pero al mismo tiempo he podido entender muchos síntomas que yo había estado sintiendo por muchos años. Ahora, por fin, tiene nombre, y se llama esclerosis múltiple.

Cada día es un reto para mí. Hay días muy buenos y hay otros no muy buenos. Hay días de muchas fuerzas y hay otros sin fuerzas. Hay días de mucha brillantez y hay otros nublados. Pero lo primero que yo hago todas las mañanas es abrir mis ojos y darle gracias a Dios por la vida que me da. Porque puedo ver un nuevo amanecer. Que no es importante si tengo dolor, que estoy mareada o que no me puedo mover, lo importante es que tengo vida.

El Padre celestial es quien me da las fuerzas y no me deja sola. En los momentos más difíciles El ha puesto personas muy significativas en mi vida como mi esposo. El también ha aceptado este reto que nos ha tocado vivir. Mi familia, mis amigos y amigas también han aceptado el reto. Creo que es el mayor de los retos en nuestras vidas.

La esclerosis múltiple cambió mi vida. Mi vida dio un giro de 360 grados, pero yo decidí trabajar con el asunto y ver qué voy a aprender de este reto. La esclerosis múltiple está ahí, pero yo no soy esclerosis múltiple. Yo soy una persona llena de vida y esperanza. Yo soy una mujer valiente que acepto el reto y que con la ayuda de Dios podré seguir caminando este valle.

Creo que cada mañana hay nuevas misericordias y a través de ellas hay esperanza. La esclerosis múltiple me ha enseñado a poner en práctica la esperanza y la fe. Yo no soy esclerosis múltiple, yo soy una persona llena de vida.

Dios y Yo estamos en control. Aunque no lo parezca. De mí depende lo que haga de mi vida, no de la esclerosis múltiple. Sufrir una enfermedad crónica no significa que mi vida se ha congelado. Yo no estoy definida por mi enfermedad.

Hay Esperanza.







RSS   


Comentarios para esta noticia

 

Publicidad