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Qué hacer si detestas tu pasantía

      
Fuente: Shutterstock

Muchas universidades establecen como obligatorio realizar pasantías. Buscaste, encontraste una que era prometedora, y una vez allí te diste cuenta que no es lo que querías. Es normal. Algunas pasantías incluyen la realización de tareas que poco o nada tienen que ver con lo que ofrecían en un principio –por ejemplo servir café o hacer infinitas fotocopias al día-. No desesperes, descubre a continuación qué puedes hacer si odias tu pasantía.

 

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Es normal no sentirte conforme

Cuando descubres que no todo es como lo imaginaste, es fácil sentirte disconforme, desilusionado y perder la motivación. Sobre todo cuando te das cuenta que haces un trabajo que no te gusta y encima no recibes una remuneración salarial por hacerlo. Pero también es normal no sentirte bien cuando te asignan tareas todo el tiempo solo por mantenerte ocupado.  Lo que debes hacer en esos casos es fijar la meta en terminar la pasantía lo mejor posible, dando una buena imagen que te asegure buenas recomendaciones para tu resumé.

También muchas personas creen que las pasantías son la puerta de entrada a la empresa para luego quedar fijos. La realidad es que son muy pocas empresas las que lo hacen. La mayoría tienen puestos específicamente pensados para pasantes y los rotan continuamente, sin darles posibilidades de conseguir empleo. Por eso no te crees falsas esperanzas antes de comenzarla, si ya sabes cómo es el historial de esa compañía. Puedes utilizar la experiencia para conocer el ambiente, ver en qué puesto sí te gustaría trabajar –aunque no sea dentro de esa empresa- para que sepas hacia dónde dirigirte cuando quieras buscar empleo.

 

Sé proactivo

Mientras que algunas pasantías exigen a los estudiantes la realización de cientos de tareas, hay otras que les demandan lo mínimo imprescindible. Esto no implica que debes pasar todo el rato sentado en la computadora navegando en la red. Por el contrario debes ser proactivo, proponer ideas, ayudar en lo que se te ocurra e incluso pedir para aprender sobre algo que te interese. Muchos jefes y supervisores atareados necesitan que les des la idea para darse cuenta que existen cosas que pueden delegarte y confiar en que las podrás realizar. Muchas veces tu actitud puede ayudar a mejorar una mala experiencia de pasantía.

 

Incluso las partes malas son importantes

Si tienes un jefe intimidante que no te brinda mucha atención –por no decir absolutamente nada- puedes desarrollar habilidades como trabajador independiente, seguro de ti mismo, creativo y confiar en las tareas que realizas. En esos casos también puedes optar por establecer relaciones con el resto de tus compañeros, pedirles consejos profesionales y quedar en contacto con ellos por si necesitas una carta de recomendación.

Por último, las pasantías te enseñan aspectos reales del mundo laboral, como por ejemplo aprenderás a manejar el estrés, a responder a un jefe, a manejarte en una oficina con compañeros de distintas edades. Y lo mejor de todo es que las pasantías no son muy extensas por lo cual aún tendrás tiempo de encontrar una que mejor se adapte a ti y a tus gustos.


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