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Entrevista

"En Puerto Rico, la fuga de cerebros más marcada es la de personas con estudios de ingeniería", opinó Orlando Sotomayor

      

Orlando Sotomayor

Profesor de Economía en la Universidad de Puerto Rico y uno de los más destacados conocedores de la economía puertorriqueña.

  • ¿A qué se refieren los términos fuga y robo de cerebros, y cuál predomina en el país?

La fuga de cerebros ocurre cuando los emigrantes que se marchan del país en busca de oportunidades provienen del sector social más cualificado, hábil o educado de dicho territorio. Cuando se observa este fenómeno, los flujos migratorios corresponden o están representados por personas con estas cualidades. Por ejemplo, si un país estuviera compuesto por personas con bajos, medios y altos niveles de educación a niveles proporcionales, una hipotética fuga de cerebros daría lugar a un escenario en el cual más de una tercera parte de los emigrantes poseerían altos niveles de educación. En ese caso, la emigración conllevaría una reducción del nivel promedio de educación del país de origen.

En Puerto Rico, por lo menos desde la década de 1970, nunca habíamos observado este fenómeno debido a que los flujos migratorios mantenían distribuciones parecidas a las de la población de la Isla. A partir de la crisis, sin embargo, observamos destellos de cierta tendencia migratoria que presenta un mayor número de emigrantes con grados universitarios. El fenómeno, sin embargo, requiere más observación para llegar a conclusiones más confiables.

El término robo de cerebros implica libertades coartadas y no me parece que describa el tipo de inmigración que se da en nuestra Isla. Por otra parte, este concepto podría referirse a cierto escenario en el que un país o región reclutase mano de obra procedente de otro. En mi opinión, no me parece algo negativo. Si el estado de Nueva York recluta maestros en Puerto Rico y el maestro puertorriqueño decide marcharse a Nueva York, es porque lo considera como una decisión que aumenta la felicidad suya y la de su familia. Puerto Rico también tiene que asumir la responsabilidad de trabajar para crear un país del cual las personas no se quieran marchar. Más preocupante para mí sería una situación en la que se limitasen las posibilidades de emigración con el objetivo de tener una mano de obra cautiva y sujeta a cualquier condición de trabajo en el país de origen.

  • Cuáles son los factores que influyen en las personas para que consideren dejar su país para trabajar o estudiar en otro?

En economía, la decisión de emigrar puede ser analizada como una inversión. Supone beneficios asociados a mayores sueldos o, en términos más generales, mayor felicidad ligada a otros factores que podrían constituir un mejor concepto de calidad de vida. La decisión también implica mayores costos de vida, costos de mudanza y costos relacionados con la adaptación a un nuevo entorno, junto a la pérdida de relaciones familiares y de amistad.

La probabilidad de emigración aumenta cuanto mayores son las diferencias respecto a salarios y calidad de vida y, del mismo modo, cuanto menores sean los costos de mudanza y estadía en el nuevo entorno. Depende, además, del peso que las personas le dan a beneficios que se obtienen en un futuro, en comparación con aquellos que ocurren en el presente o futuro cercano.

En gran medida, los emigrantes tienden a ser jóvenes debido a que tienen un horizonte amplio para recuperar su inversión y costos de mudanza y adaptación. Cuando vemos a personas mayores haciendo lo mismo, como se está observando en nuestro país, estamos ante síntomas serios de problemas a la hora de obtener oportunidades, una calidad de vida aceptable o incluso puede darse el caso de que dicha emigración sea cadena, siguiendo a sus hijos y a otros familiares.

La fuga más marcada es la de personas con estudios de ingeniería, seguida por personas con estudios en ciencias naturales, y en menor grado, en ciencias sociales
  • ¿Cuál es el área de conocimiento y sector productivo que se ven más propensos a la fuga y/o robo de cerebros?

Aunque, en términos generales, las personas con grados universitarios no están excesivamente representados en nuestros flujos migratorios, sí observamos que, en ciertos campos, se están dando fugas de cerebros aisladas. La fuga más marcada es la de personas con estudios de ingeniería, seguida por personas con estudios en ciencias naturales, y en menor grado, en ciencias sociales.

Pese a la evidencia anecdótica de fugas de maestros o de médicos, los datos obtenidos, por lo menos en la actualidad, no sustentan la generalización de esta tendencia. Sí vemos médicos y maestros reubicándose en los Estados Unidos, pero la importancia de las profesiones en los flujos migratorios es inferior a la de la composición del grupo trabajador en la isla.

  • ¿Qué implicaciones económicas y sociales tiene la fuga y/o robo de cerebros?

En la medida de que los emigrantes tiendan a ser personas económicamente activas, dejarán un país menor número de contribuyentes y una población cada vez más dependiente de la asistencia del gobierno, el cual, a su vez, depende del contribuyente para funcionar. Como consecuencia, la sociedad podría verse forzada a equilibrar las cuentas públicas reduciendo los servicios o aumentando los impuestos. En términos económicos, la emigración redunda en mayor tensión fiscal que, a su vez, aumenta la tensión entre grupos sociales.

Al largo plazo, la emigración limita el potencial de producción y de crecimiento económico del país. Otro aspecto interesante es su efecto en los procesos políticos y en la posibilidad de que ayuden o dificulten a implantar las medidas necesarias para asegurar la viabilidad financiera, económica y social del país. Por el momento, no me parece que este último efecto haya recibido la atención que amerita.

  • ¿Qué papel debe de tomar la universidad y el gobierno en este asunto? ¿Existe algún otro sector que deba actuar en consecuencia?

Las universidades pueden actuar como imanes de cerebros, de la misma manera que lo hacen las grandes universidades de Estados Unidos y otros países del mundo. Además, desde la perspectiva de la actividad económica, todos los centros de innovación y producción de la más alta tecnología están anclados en centros universitarios importantes. El Valle del Silicio tiene a Stanford, la ruta 128 tiene a Harvard y MIT, el Triángulo de investigación de Carolina del Norte tiene a Duke y la ciudad de Nueva York acaba de atraer un gran centro de innovación y emprendimiento llamado Cornell Tech.

Estos proyectos están fundamentados en la calidad de las instituciones, clave para atraer cerebros a largas distancias. Puerto Rico, lamentablemente, ha dado hasta al momento más énfasis a la cantidad que a la calidad en la educación terciaria. Para que el sector pueda asumir este papel, necesita objetivos, métricas y responsabilidades para llevar por lo menos a una de nuestras instituciones al nivel de las mejores 100 universidades del mundo, e incluso deberían ser más ambiciosos. Estamos lejísimos de esa meta, totalmente dentro de nuestros medios, pero no parece ser una prioridad institucional o social.

A título de ilustración, otro país con un sector importante de alta tecnología, Israel, tiene como ancla a su sistema universitario, sobre todo los recintos de la universidad pública Technion-Instituto de Tecnología de Israel. La universidad y, sobre todo, sus especialidades en medicina, ingeniería eléctrica y ciencias de computación se sitúan entre las mejores del mundo. Tres premios Nobel e innumerables distinciones adicionales destacan la calidad de una facultad con cientos de patentes a su haber. Su enfoque práctico la convierte en una de las mayores incubadoras de empresas de alta tecnología de su país, así como en exportadora de emprendedores al resto del mundo. Sirve a una población estudiantil similar en tamaño a la del Recinto Universitario de Mayagüez, con un presupuesto que está dentro de las posibilidades de una Universidad de Puerto Rico no con menos estudiantes, pero sí con menos recintos, cuyo alto número supone un gasto muy elevado en costos administrativos, lo que actúa en detrimento de la enseñanza e investigación en el sistema.

  • ¿Cuál es el panorama de la fuga de cerebros en el país dentro de los próximos 4 años?

Observamos una distribución de salarios cada vez más comprimida, como resultado de salarios a la baja para personas con altos niveles educativos, sobre todo entre los jóvenes. Además, las diferencias salariales entre Puerto Rico y los Estados Unidos aumentan respecto al profesional de alto nivel educativo, mientras que las existentes entre personas de baja destreza disminuyen por razones institucionales como el salario mínimo. La teoría económica es clara en torno a las consecuencias: podría darse una mayor probabilidad de consolidación del fenómeno generalizado conocido como fuga de cerebros.



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