text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

¿Cuánto contribuye la educación superior en Puerto Rico a la educación de hispanos en EEUU?

      
Así lo entiende la pasada directora ejecutiva del Consejo de Educación Superior de Puerto Rico (CESPR), la Dra. Viviana Abreu Hernández, quien recalca que “las universidades en Estados Unidos y en el mundo entero se piensan a sí mismas como un agente que contribuye no sólo a su entorno social, político y económico del país, sino a un espacio mayor. Y en el caso de Puerto Rico, tenemos que empezar a plantearnos a dónde nos estamos moviendo y a dónde nos queremos mover”. 

Para muchos gobiernos, la educación superior vuelve a ser prioridad, como ha sido el caso del gobierno estadounidense y su presidente Barack Obama, cuya administración ha hecho unas reformas significativas en esta dirección. “Se puede decir que en los últimos veinte, treinta años, ningún presidente le había dado tanta importancia a la educación superior como lo está haciendo el presidente Barack Obama”, opinó la doctora en ciencias políticas.

¿Y cómo se explica todo esto? ¿A qué se debe el cambio de prioridades en la agenda de la administración actual del gobierno estadounidense? “Estados Unidos ha descendido a la posición número doce a nivel mundial en por ciento de la población que completa un grado de bachillerato. En la década del sesenta con los baby boomers, Estados Unidos tenía la posición número uno en acceso y egreso con grados de bachillerato a nivel mundial. Por lo tanto, Estados Unidos está reduciendo su competitividad a nivel mundial en cuanto al desarrollo de recursos humanos y de agentes de cambio que puedan incrementar un desarrollo económico a nivel nacional”, expuso la doctora Abreu Hernández, para explicar las razones que han motivado el que la educación superior fuese movida a ocupar un espacio destacado en la agenda de prioridades de la administración Obama.

El sistema universitario puertorriqueño está integrado al sistema universitario estadounidense y además, sigue el mismo modelo en términos académicos y administrativos. Por ejemplo, tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico se ofrecen los mismos grados académicos: grado asociado, bachillerato, maestría y doctorado. De igual forma, la máxima autoridad de las universidades puertorriqueñas y estadounidenses es un presidente y no un rector, como en el caso de las universidades iberoamericanas. Precisamente como producto de esa integración, los universitarios puertorriqueños reciben becas para estudios que ofrece el gobierno estadounidense -como la Beca Pell- al tiempo que pueden solicitar préstamos de estudios al gobierno federal de Estados Unidos. Esto se traduce en que cuando la educación superior se convierte en prioridad en Estados Unidos, lo mismo debe ocurrir en la Isla, y viceversa.

Reformas educativas se cuelan en la reforma de salud estadounidense

Y la importancia que la administración del presidente Obama ha dado a la educación superior se demostró cuando -como parte de la reforma de salud convertida en ley hace unos meses tras amplias y ardientes discusiones en el congreso estadounidense- se incorporaron varias reformas que repercuten en la educación universitaria del país anglosajón y en consecuencia, de la Isla. Estas se traducen en “un aumento en la cantidad de dinero que recibiría un estudiante por Beca Pell. También hubo unas enmiendas en cómo se van a otorgar los préstamos estudiantiles que le van a generar unos ahorros considerables al gobierno de Estados Unidos y de esa manera es que están financiando parte de la reforma de salud”, explicaba la experta, quien fue reconocida por Universia Puerto Rico en 2009 por sus contribuciones a la educación superior en la Isla.

Competitividad: el problema real

El hecho de que EEUU ostente la mencionada duodécima posición en acceso a la educación superior y egreso de una institución universitaria, y que esto, además, represente un descenso de doce posiciones, según expuso la Dra. Abreu Hernández, no es de particular agrado para el equipo de trabajo del presidente del país más rico del mundo. Explica la ex directora ejecutiva del CESPR que “la razón por la cual se están haciendo estas enmiendas a la educación superior es porque el presidente, junto con su equipo de trabajo y el secretario de Educación Arne Duncan, han planteado que el acceso a la educación superior tiene que ser mayor y el por ciento de graduación de Estados Unidos de grado de bachillerato tiene que aumentar significativamente. Y uno de los factores que ayuda a que estos dos problemas se atiendan bien rápidamente es el asunto del costo de los programas de estudio y la matrícula en los Estados Unidos”.

La científica política sostuvo que mientras el nivel de ingreso familiar promedio en EEUU aumentó un 147% en los últimos 20 años, los costos de matrícula y cuotas a nivel universitario aumentó un 439%, en el mismo periodo. Este aumento desproporcionado en el costo de estudios versus los ingresos de una familia han provocado que la educación universitaria se haya convertido en un sueño inalcanzable para muchos, si no para la mayoría. Para transmitir la magnitud de la situación que viven muchos habitantes de este país, la Dra. Abreu Hernández  explicó que “las familias en Estados Unidos están teniendo que sacar el dinero de sus retiros para poderlo invertir en la educación superior de sus hijos. Y los baby boomers que se están retirando y que sus hijos están en la universidad, no se pueden retirar porque no pueden financiar los costos de estudio de sus hijos. Así que todo esto está sucediendo en Estados Unidos mirándose frente a una realidad mundial de mucha competitividad”.

Y competitividad parece ser la palabra acertada para describir el panorama en los mercados a nivel mundial. En abril de este año reportaba la publicación británica The Economist, en un informe especial sobre innovación en mercados emergentes: Los países en desarrollo se están convirtiendo en semilleros de la innovación empresarial de la misma manera en que Japón lo hizo a partir de los 1950. Ellos están creando productos y servicios que son dramáticamente más baratos que sus equivalentes en Occidente: carros de $3,000, computadoras de $300 y teléfonos celulares de $30 que proveen cobertura nacional por sólo dos centavos al minuto. Ellos están reinventando sistemas de producción y distribución y ellos están experimentando con modelos de negocio completamente nuevos. Todos los elementos del negocio moderno, desde el manejo de la cadena de suministros a reclutamiento y retención, están siendo reinventados de un mercado emergente a otro.

Con tal panorama, para Estados Unidos es imperante que sus jóvenes puedan asistir a la Universidad pues de otro modo, salir a flote y competir con mercados emergentes tan agresivos puede convertirse en tarea difícil si no imposible. Los puertorriqueños y todos los hispanos que viven en el país anglosajón juegan un papel importante en el mencionado escenario.

Hispanos, hispanos y más hispanos

La Dra. Abreu Hernández explicó que 3/5 partes de los hispanos que asisten a la universidad, se matriculan inicialmente en los llamados 'community colleges' (instituciones que ofrecen los primeros dos años de estudios universitarios) y posteriormente se transfieren a programas en instituciones que ofrecen los cuatro años de estudio que corresponden a un bachillerato. Asimismo explicó que la tendencia en el caso de blancos y afroamericanos es asistir, desde el comienzo de sus estudios, a instituciones que ofrecen bachilleratos.

Pero en el caso de los hispanos, resulta más importante discutir cuáles son aquellas materias que estudian una vez se matriculan en la universidad. Según la experta, el enfoque deben ser las llamadas disciplinas STEM, cuyas siglas en inglés corresponden a Science, Technology, Engineering and Mathematics. “La mayoría de los estudiantes hispanos que ingresan a community colleges se transfieren a programas de bachillerato, pero no se transfieren a programas en las áreas necesarias para la empleabilidad y de importancia para un proyecto de desarrollo económico en las áreas de las ciencias y la tecnología. Los hispanos, aunque está aumentando cada día más su acceso a la educación superior y a obtención de grados, los mismos no son ni en ciencia, ni en tecnología, ni matemáticas, ni ingeniería. Se están concentrando en las ciencias sociales y las humanidades y mucha, mucha Psicología”, explicó.

Sin embargo, el aumento en acceso y obtención de grados universitarios aún no redunda en cifras que equiparen a los hispanos con otras minorías en el país en términos educativos.  La Dra. Abreu Hernández indicó que según los datos del Censo, el 37% de los 44 millones de hispanos que viven en Estados Unidos tienen menos de 20 años de edad. Para el 2020, los hispanos serán el 22% de la población en edad universitaria.  Por lo tanto, los hispanos no pueden darse el lujo de ser una población poco educada pues su capacidad de toma de decisiones a través de una mayor representatividad en el gobierno, empresa y organizaciones civiles, aumentará significativamente, de la misma forma en que el gobierno no puede darse el lujo de tener más de un 20% de su población sin educación formal a nivel universitario.

Esto lo confirma la Dra. Viviana Abreu Hernández cuando explica que el 51% de los estudiantes latinos que estudian a tiempo completo se gradúan de bachillerato dentro de 6 años, comparado con el 59% de los blancos. Aunque en términos porcentuales la diferencia no sea tan marcada, es importante recalcar que para el 2006 sólo el 24% de los hispanos estaban matriculados en universidades, en comparación con el 41% de los blancos y el 33% de los afroamericanos. Además, el 22% de los hispanos no termina la escuela superior, en comparación con el 11% de los afroamericanos y el 6% de los blancos. Ella indica que el Departamento de Educación federal entiende que es inaceptable que sólo el 40% de la población de 25 a 34 años en Estados Unidos ostente un grado de bachillerato. “El escenario luce peor para las minorías raciales, las cuales en el 2042 serán la mayoría de la población. El escenario que se puede prever en los próximos treinta años es negativo en cuanto a tener recursos humanos que puedan adelantar un proyecto de desarrollo económico”, dijo.

“Como las instituciones han incrementado tanto los costos de estudio y la calidad de las escuelas a las que vamos tradicionalmente las minorías en los Estados Unidos no son las escuelas con mayores recursos, económicos ni educativos, el proceso de competitividad en momento de salir de escuela superior y entrar a la universidad es mucho más difícil para las minorías raciales, explicó la científica política.

Es una situación que, sin duda, merece atención. Una minoría racial que crece aceleradamente, cuyos integrantes con estudios universitarios ostentan grados con probabilidades bajas de empleabilidad en el mercado actual es un problema serio para el gobierno de Estados Unidos.
Además, la conferenciante sostuvo que las tendencias demuestran una correlación directa entre la selectividad en el proceso de admisión de una institución y la cantidad de hispanos que se gradúan de ella. Dicho de otra forma, mientras más selectiva es la institución de educación superior en su proceso de admisión, más hispanos se gradúan de ella, según analizó Abreu Hernández.

“Las instituciones de educación superior más selectivas (Harvard, Yale, Berkley, Princeton) en el primer año de estudio pierden del 8% al 10 % de los estudiantes. Las que son un poco menos selectivas pierden del 30% al 35% de los estudiantes en el primer año de bachillerato”, expuso al tiempo que indicó que las instituciones poco selectivas, a las que llama con humor ‘de puertas abiertas’, pierden al menos al 50% de su matrícula de primer año de bachillerato.

Es en este contexto Puerto Rico puede aprovechar la relevancia que el tema ha cobrado para la administración Obama, que ya asignó un aumento en la cantidad de fondos especiales otorgados por Título V a las llamadas Hispanic Serving Institutions y los Black Historical Colleges. Todas las universidades en la Isla están calificadas como Hispanic Serving Institutions pues naturalmente, más del 25% de sus estudiantes –criterio establecido para otorgar esta calificación- son hispanos. La idea del aumento en fondos es que esta población pueda ser atendida sin la necesidad de incrementar los costos de matrícula y que, a su vez, las  universidades puedan continuar su desarrollo institucional. Pero hay un asunto que no ha sido contemplado, expuso con elocuencia la doctora en Ciencias Políticas, “las Hispanic Serving Institutions –y este es el problema– no gradúan más hispanos, en términos porcentuales, que las instituciones que no son Hispanic Serving Institutions. Eso es muy interesante porque la tendencia es que si la Hispanic Serving Institution no es lo suficientemente selectiva, y su proceso de admisión es muy flexible, ya tenemos evidencia empírica que nos dice que mientras más fácil es entrar, más fácil se va el estudiante”.

Sin embargo, este incentivo a la educación parece mirar únicamente los números en términos de acceso y no de egreso pues el criterio para asignar los fondos por Título V se basa en el porcentaje de hispanos que ingresan y no en el de aquellos que egresan de cada institución de educación superior. Esto ha causado incomodidad en las instituciones que no ostentan la mencionada calificación pues muchas entienden que la asignación de fondos no corresponde al éxito de la institución en graduar hispanos.

Acceso a la educación superior en la Isla

Para la Dra. Abreu Hernández, el acceso a la educación no es un problema en Puerto Rico pues en la Isla existen 47 instituciones de educación superior que se traducen en 107 unidades institucionales. Proporcionalmente, es más de una unidad de educación superior en cada pueblo de Puerto Rico. Además, la educación es relativamente económica (Ver ¿Cuánto cuesta estudiar en Puerto Rico?) gracias a las Becas Pell que reciben estudiantes con necesidad económica y cuánto dinero invierte el gobierno puertorriqueño en educación. “Se plantea inclusive que la institución de educación superior más cara en Puerto Rico, es más barata, que la más barata de los Estados Unidos. En Puerto Rico también se reciben fondos federales Título IV, de Beca Pell y se tiene acceso a préstamos estudiantiles. Los estudiantes tienen acceso a los mismos beneficios en términos de partidas económicas para estudios universitarios que en Estados Unidos. Todas las instituciones de educación superior que operan en Puerto Rico ostentan una acreditación institucional reconocida por el Departamento de Educación Federal”, abundó el recurso. 

Según la doctora, en Puerto Rico se tienen varias ventajas en este contexto: mucha disponibilidad de instituciones de educación superior, muchas oportunidades de ingreso, costos de estudios relativamente bajos, y el reconocimiento a cada institución por el Departamento de Educación de los Estados Unidos a través de las acreditaciones institucionales y acreditaciones profesionales de programas de estudio. De igual forma, una estructura compartida y compatibilidad entre las instituciones estadounidenses y las puertorriqueñas ayuda a la inserción con éxito de las universidades locales en el panorama de prioridades de la administración Obama.

Por lo antes expuesto, se podría pensar que Puerto Rico tiene todas las posibilidades de convertirse en un espacio importante al que una cantidad significativa de hispanos de Estados Unidos pudieran venir a educarse. Sin embargo, la Dra. Abreu Hernández tiene algunos reparos:

  1. Puerto Rico no cuenta con la infraestructura para recibir un número significativo de estudiantes extranjeros. Actualmente existen sólo 5 residencias para estudiantes universitarios: los recintos de San Germán y Bayamón de la Universidad Interamericana de Puerto Rico (UIPR), el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, la Universidad del Sagrado Corazón (USC) y la Universidad Adventista de las Antillas en Mayagüez.

  2. Se tiene visión “insularista” de la educación superior.  “Las instituciones tienen currículos hechos en Puerto Rico, para puertorriqueños, que serán empleados en Puerto Rico.  Las instituciones no se ven a sí mismas como centros de estudios donde se reciban estudiantes latinos de Estados Unidos y latinoamericanos que quieran hacer sus estudios universitarios en la Isla”, explica.

  3. Necesidad de acreditación de programas de estudio e incremento y prestigio de las instituciones más allá de Puerto Rico. Más allá de las acreditaciones institucionales, como la que otorga la Middle States Commission on Higher Education adscrita a la Middle States Association of Colleges and Schools, -asociación autorizada por el Departamento de Educación de Estados Unidos para esta acción y que acredita a más del 50 % de las instituciones de educación superior de Puerto Rico- existen las acreditaciones profesionales que, precisamente, acreditan programas académicos o de estudio como pueden ser un bachillerato o maestría en una disciplina particular de dada Universidad. Las acreditaciones profesionales le dan prestigio a un programa de estudio y además aseguran su pertinencia en un espacio mayor de saberes. También es una ventaja graduarse de programas subgraduados acreditados pues muchas universidades de renombre no aceptan a nivel graduado estudiantes provenientes de programas sin acreditación profesional. Vale la pena destacar que desde el año académico 2003-04 la UPR estableció como política institucional, el que todos los programas susceptibles a acreditación profesional se sometieran al escrutinio externo que ésta representa. (Ver UPR con iniciativa modelo de acreditación profesional)

  4. Necesidad de desarrollar más programas en las disciplinas STEM. “La literatura plantea que la razón por la cual más hispanos no terminan grados de bachillerato en estas disciplinas es porque no hay suficiente presupuesto invertido en investigación en programas de bachillerato en esas disciplinas”, explicaba la experta.

Cifras que provocan reflexión

“En Puerto Rico, sólo el 28.7% de los estudiantes que entran a un programa de bachillerato, al cabo de los seis años, se gradúa. Tenemos una deserción a nivel universitario – de bachillerato- de más del 70%. Sólo el 20.4% de la población de 25 a 34 años de Puerto Rico tiene un grado de bachillerato en la mano, o un grado mayor. Lo que sí hay en Puerto Rico es una tasa muy alta de participación en educación superior. Matriculamos a los estudiantes en la universidad, pero no los graduamos. Hay unidades institucionales en Puerto Rico que tienen una tasa de graduación de bachillerato del 8.6% y operan y reciben fondos federales. Hay otras, exitosísimas, que ingresan mucho dinero en fondos federales y matrícula, pero  gradúan sólo el 18% de sus estudiantes. Este escenario no es atractivo para nosotros poder mercadear la educación superior en Puerto Rico. Así que estas son las preguntas que tenemos que empezar a pensar y ponderar cómo las vamos a contestar a corto y a largo plazo”, concluyó la Dra. Viviana Abreu Hernández.
 
La Dra. Viviana Abreu Hernández se presentó en la Actividad Cumbre del Decimonoveno Senado Académico de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de Arecibo, en abril, para ofrecer la ponencia Contribuciones de la educación superior de Puerto Rico a la educación de hispanos en Estados Unidos, que formó parte del panel Acciones hacia una transformación en la educación universitaria. El evento educativo fue coorganizado por Universia Puerto Rico.

Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.