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Acreditación profesional: oportunidad enriquecedora para toda la comunidad universitaria

      
Este el caso de los doctores José Pons Madera y Mayra Roubert Rivera, quienes han formado parte de equipos de acreditación y han sido testigos de la transformación que ha tenido la Escuela en su estructura organizacional. Ambos profesionales pertenecen a diferentes programas académicos, lo que les ha permitido observar el manejo de este procedimiento desde distintas agencias acreditadoras.

"Para nosotros, la acreditación ha sido una oportunidad para mejorar", comentó el Dr. Pons Madera, quien dirige, actualmente, el programa graduado de Psicología Clínica de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de Ponce.

El lograr la acreditación de la American Psychological Association (APA) para el programa graduado de Psicología Clínica se convirtió, según el Dr. Pons Madera, en el mayor reto de su carrera, pues él asegura que "uno está poniendo ante el escrutinio de pares y de organizaciones externas el trabajo que uno hace".  
 
A estas expresiones se unió la Dra. Roubert Rivera, quien califica a la acreditación como "la mejor manera" para que las instituciones universitarias puedan autoevaluarse y analizar su desempeño.

La Dra. Roubert Rivera participó en el proceso de la acreditación del Programa de Maestría en Salud Pública de la Escuela, por parte del Council on Education for Public Heath (CEPH).

Según la doctora, este es un paso que beneficia de sobre manera a los estudiantes, pues les provee títulos académicos de calidad, que a su vez redundan en mejores ofertas de trabajo. Y no sólo ganan los estudiantes, sino que se beneficia la población en general, pues cuentan con profesionales graduados capacitados para atender efectivamente los problemas de salud que amenazan al País.

De esto da fe el Dr. Pons Madera, quien aseguró que la acreditación otorgada por APA ha ayudado a los egresados de la Escuela a conseguir mejores empleos, pues "el 60% de ellos tienen práctica privada. La mayoría están con médicos, neurólogos, psicólogos, psiquiatras y abogados".

Ambos profesionales sostuvieron que, al final de todo, lo que buscan las agencias acreditadoras es examinar si los estudiantes pueden convertir y traducir los objetivos que aprenden en el salón de clases en unas destrezas en la práctica; que salgan listos para ser unos profesionales competentes.

"La intención de la acreditación es proteger al público. Evaluar cuán preparado está ese estudiante para bregar con la vida de las personas, pues diariamente los psicólogos trabajan con situaciones de suicidio, maltrato, ect.; y garantizar a los estudiantes que la preparación académica que ha obtenido es de máxima calidad y comparable con la preparación que dan en otras universidades de prestigio", expresó el doctor Pons Madera.


Acreditación: proceso voluntario, pero necesario

El proceso de acreditación profesional para programas académicos no es obligatorio, sino que es voluntario. Sin embargo, los doctores afirmaron que todas las instituciones académicas deberían sugerirle a sus programas que se sometan a este proceso de autoestudio, para evaluar si han alcanzado las metas y objetivos propuestos.

Para llevar a cabo este procedimiento, las agencias acreditadoras solicitan a las instituciones una serie de evaluaciones tanto del assessment de los estudiantes como de la eficiencia del programa. Se examina la filosofía programática, los objetivos y el plan curricular del programa; a la vez que se investiga sobre los recursos del programa, sus instalaciones y la facultad, para luego hacer una autoevaluación.

Cualquier institución puede someterse a este proceso, que dura aproximadamente tres años; sólo deben demostrar que son elegibles y que los programas tienen equidad e independencia. Esto debe evidenciarse en términos de la estructura organizacional y las finanzas.

"Para poder evidenciar esto ante la agencia acreditadora, la institución debe evaluar, a nivel formativo y sumativo, lo qué está haciendo. En algunas ocasiones hay que literalmente irse detrás de los egresados para evidenciar qué es lo que están haciendo y ver si realmente están capacitados para trabajar tanto en una práctica privada como en un hospital, como en una prisión, etcétera.", comentó el Dr. Pons Madera.

Cumplir a cabalidad con cada uno de los requisitos de la acreditación; desarrollar una cultura de evaluación (quality assessment); y la falta de fondos económicos, quizás sean algunos de los mayores retos por los que atraviesan las instituciones a la hora de iniciar este proceso.

Sin embargo, los doctores aseguraron que no es imposible llevar a cabo este procedimiento y que al final, el mismo redundará en beneficios para la comunidad universitaria y la población en general.  

Nota editorial:
Esta información sobre acreditaciones profesionales se presentó en la conferencia Los retos de la acreditación especializada, ofrecida por el Dr. José Pons Madera y la Dra. Mayra L. Roubert, en el 2do Congreso de Educación Superior Privadaen Puerto Rico,celebrado en 2010, por la Asociación de Colegios y Universidades Privadas (ACUP).

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