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Prácticas laborales: análisis del panorama actual

      
La situación actual de las prácticas laborales y los becarios es un poco complicada. En este artículo analizamos las condiciones de los practicantes en España y América Latina.
La situación actual de las prácticas laborales y los becarios es un poco complicada. En este artículo analizamos las condiciones de los practicantes en España y América Latina.  |  Fuente: istock

La difícil situación de los becarios y las prácticas laborales

Los beneficios de realizar prácticas laborales en empresas son numerosos:

  • permiten al becario poner en práctica lo aprendido durante el curso.

  • generan una gran confianza en los practicantes, ya que se les permite realizar un trabajo para el que han estudiado.

  • se establecen conexiones profesionales y se hacen contactos que pueden ser verdaderamente valiosos para el futuro.

  • se aprende cómo funciona el mundo laboral

  • y, en ocasiones, existe la posibilidad de que la empresa donde se realizan las prácticas laborales acabe realizando un contrato de trabajo más definitivo.

En el Perú existe una legislación que diferencia las “prácticas preprofesionales” de las “prácticas profesionales”, con distintas jornadas laborales, distintas remuneraciones y sistema de días libres. Precisamente, la ley de practicantes del Perú es una de las mejores en cuanto a derechos del becario.

Pero países como España (donde el número de becarios  ha subido un 350% desde 2015), Chile Colombia quedan lejos de este tipo de regulación y es común encontrar empresarios que aprovechan la figura del becario para sustituir a un trabajador pero:

  • un practicante recibe una menor retribución mensual (o ninguna)

  • los periodos vacacionales no quedan claros

  • el becario no sabe si está cotizando para la Seguridad Social (en el caso de España)

  • muchos practicantes no tienen seguro de accidentes o de enfermedad

Un practicante no debe sustituir a un trabajador

Muchos empresarios aprovechan el vacío legal que existe en los convenios de prácticas para asignar al practicante tareas propias de un trabajador. Un becario no debe sustituir a un empleado. De hecho, el practicante debería trabajar en paralelo o realizar tareas complementarias, pero nunca sustitutivas.

Cuando se normaliza esta situación, nos encontramos con casos de practicantes que, con 30 años, cobran menos del sueldo mínimo interprofesional y no consiguen independizarse, a pesar de estar realizando las mismas tareas que haría un empleado.

¿Por qué hacer prácticas laborales si la situación es tan precaria?

Como hemos comentado más arriba, los beneficios de las prácticas laborales son múltiples y dejarlos escapar sería alejarse del objetivo profesional.

Existe la posibilidad de que el practicante sea contratado finalmente por la empresa (por esa o por otra) y los jóvenes prueban suerte realizando prácticas. Aunque, en realidad, se estima que solo el 30% de los practicantes acaba quedándose en la empresa.

Es más: existen profesiones que requieren haber realizado prácticas antes de contratar. Este es el caso, por ejemplo, del periodismo. Una persona sin experiencia de ningún tipo no suele entrar a trabajar en ningún medio de comunicación si antes no ha tenido experiencia, aunque sea en prácticas.

Como ves, la situación de los becarios y las prácticas laborales es complicada en España y en América Latina. En muchos casos, la excelencia académica suele ser decisiva para encontrar una buena empresa donde realizar las prácticas. Y tú, ¿ya has sido practicante? ¿Qué tareas realizabas? ¡Cuéntanoslo!


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