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Cómo moverse en los mercados emergentes de capital riesgo

      

Historias de ese tipo indican la enorme oportunidad —y el peligro potencial— que existe actualmente en el escenario global de capital riesgo. Como las economías de Europa y de Estados Unidos continúan enfrentándose a dificultades, el flujo de riqueza está migrando hacia el este, en dirección a China y a India, y hacia el sur, en dirección a América Latina. Las empresas de capital riesgo están siguiendo de cerca ese desplazamiento adaptando su modelo de negocios para hacer frente al crecimiento mundial de la competencia y prosperar en el nuevo clima de inversión post-crisis financiera.


Cuando Frederick Goltz, socio de KKR de San Francisco, entró en la empresa en 1995, la compañía tenía 22 ejecutivos, un fondo y dos oficinas. Hoy, tiene 14 oficinas en los cuatro continentes y más de 300 trabajadores que gestionan productos diversos del negocio de capital riesgo de la empresa.


Otras empresas crecieron de forma semejante. "La competencia se volvió más acentuada. Nos vimos forzados a replantear nuestra manera de hacer negocios. Pasamos de un modelo bastante oportunista a otro en que nos empeñamos de modo objetivo y proactivo en conquistar un grupo de industrias específicas en el ámbito particular de un espacio geográfico", dijo Goltz, que participó en el panel junto con Sun, Josh Harris, socio fundador senior de Apollo Management de Nueva York, y Otavio Lopes, socio de GP Investments de São Paulo, Brasil.


Replantear el modelo de negocios de la empresa exigió una "cambio de mentalidad", añadió Goltz. "A medida que pasamos de empresa de capital riesgo de carácter más general a otra de carácter más específico, constatamos que había más oportunidades que podíamos encajar en los parámetros estrechos de un negocio de capital riesgo (PE). A menos que los astros se alineen favoreciendo un cambio de control, la realidad es que la transacción de PE es un negocio con poco historial de éxito. Trabajé mucho en cosas que se guardaron en una carpeta y allí se quedaron para siempre".


El vehículo de creación de valor en la industria también ha cambiado, dice Goltz. "Hace 15 ó 20 años, todo consistía en sacar ventaja de las oportunidades de arbitraje o de participar en negocios a través del apalancamiento. El modelo actual es muy diferente [...] No quiero utilizar el término ingeniería financiera de forma peyorativa, pero la realidad es que —teniendo en cuenta la competencia en el sector— éste ya no puede ser el único mecanismo de creación de valor. Quién es líder en el sector de PE se concentra de forma sistemática en la mejora continua de las empresas de su porfolio".


Otro desafío consiste en comprender el ambiente "sobrevalorado" de las inversiones de hoy en día, dijo Harris. "Todas las veces que concierto una inversión, pienso en la crisis financiera y en todo lo que pasamos, pero el mercado de bonos no piensa igual".


¿Por qué están subiendo los mercados? "La Fed, la CE (Comisión Europea, órgano ejecutivo de la Unión Europea) y otros gobiernos están imprimiendo dinero, por lo tanto hay una gran cantidad de dinero en el mercado", dijo Harris. "El segmento de PE está sobrevalorado. La montaña de dinero está llegando a todos esos mercados y el secreto consiste en diferenciarse por el know-how y [...] hacer negocios donde esa sobrevaloración [...] no esté realmente afectando sus intereses".


Esa "montaña de dinero" está enmascarando los puntos débiles de la recuperación económica de los Estados Unidos y el riesgo inherente de muchas inversiones, señala Harris. "No creemos de ninguna manera que varios de los negocios procedentes de nuestro modelo tengan un retorno del 20%. No estamos haciendo mucho con el ritmo normal de PE que tenemos hoy. En otras recesiones, en crisis financieras pasadas, el ambiente financiero volvió a lo que era y los precios de compraventas no acompañaron ese movimiento. Hoy vemos que, debido a la montaña de dinero, los precios de compras se recuperaron de forma inmediata o ni siquiera llegaron a caer, por eso se trata de un ambiente traidor para las empresas de PE".


Harris dijo que algunas de las oportunidades de inversiones más sólidas actualmente están en los sectores en dificultades, o en industrias con un número significativo de empresas puestas a la venta a la fuerza. "Hay muchos cambios en marcha en las grandes empresas de energía. Las grandes compañías de siderurgia están vendiendo segmentos específicos de su porfolio. Hay una gran oportunidad en la liquidación de activos de los bancos europeos. Muchos países de Europa se despertaron por los problemas de Irlanda, por eso hay grandes bancos vendiendo de todo, de préstamos a deudas de amortización dudosa y hasta empresas".


Hay también lo que Harris clasificó de "tremenda" oportunidad en el mercado inmobiliario americano, donde los precios continúan cayendo. "Los bancos aún no se han dado cuenta de las medidas que necesitan tomar. Hay mucha deuda en su poder, y a medida que vayan aumentando sus ingresos y, con eso, reduciendo el valor de esa deuda, ésta desaparecerá y el mercado inmobiliario volverá a operar sin apalancamiento".


Ignorar las exageraciones


Todos los participantes en el panel coincidieron en señalar que las oportunidades ya no están en los Estados Unidos y en Europa. "El sector de PE no es inmune al flujo en dirección al este y a las oportunidades", resaltó Harris. "Nuestros inversores, las oportunidades, nuestros equipos ahora están todos en lugares distantes, como Oriente Medio, China y el resto del Pacífico. Son esos lugares del mundo los que están creciendo. No hay crecimiento en Europa y en Estados Unidos".


Pero Harris observó que en la mayor parte de los mercados emergentes, "las grandes empresas globales están enfrentándose a una situación en que hay mucho capital detrás de pocas oportunidades de negocios". Él añadió que "hay un cierto clima de burbuja" en muchos de esos países. "En Brasil, en China y en India, se está financiando a mucha gente y no debería ser así, y los peligros son innumerables".


En América Latina, los primeros grandes fondos de PE comenzaron a emerger a mediados de los años 90, según Lopes, de GP Investments de Brasil. "Había mucho interés por Argentina y por Brasil [...] Había probablemente cinco grandes empresas invirtiendo en América Latina, además de los bancos de inversiones tradicionales. La mayor parte de las personas perdieron todo el dinero que tenían en la crisis económica brasileña de 1999, lo que casi llevó a la desaparición de la industria a finales de los años 90 y principio de 2000".


Pero a medida que la economía brasileña y otras economías latinoamericanas comenzaron a crecer, la industria volvió a respirar de nuevo. Los fondos están esparciéndose, y el volumen de inversiones ha crecido. Pero Lopes dijo que las actividades de su empresa siguen el modelo bastante tradicional de capital riesgo. "Compramos empresas tradicionales de tamaño razonable —en torno a $100 millones a $300 millones (en ingresos anuales)— con problemas de mala administración o con los accionistas, o problemas de estructura de capital. En general, no nos involucramos en empresas bien gestionadas o que estén realmente bien, porque siempre han sido caras, y lo son hoy más que nunca".


Lopes dijo que el número de blancos de inversiones con esos requisitos creció de manera significativa en los últimos cinco años. Por un lado, muchas empresas latinoamericanas son familiares y ya están en la segunda o tercera generaciones, un momento en que los conflictos de sucesión y los feudos del escalafón ejecutivo son más comunes. Por otro lado, las empresas brasileñas están volviéndose más valiosas. "Probablemente la mitad de las empresas en las que tenemos interés actualmente nos eran desconocidas hace cerca de cinco años, porque eran demasiado pequeñas", dijo Lopes. "Hoy hay empresas que hace cinco años tenían ingresos de $100 millones, y hoy tienen ingresos de entre $300 y $400 millones", pero no disponen de equipos de gestión y de tecnología que puedan efectivamente hacer frente a esa expansión. "Ese es nuestro tipo preferido de empresa, en que hay necesidad de muchos cambios. En relación a los blancos, nunca he visto un escenario tan positivo como el actual".


Una de las razones por la que la empresa de Lopes no invierte en empresas fuertes, en general, se debe al hecho de que eso lo obligaría a competir con multinacionales ávidas de un pedazo del mercado brasileño en rápido desarrollo. "Para una empresa internacional, el ambiente en Brasil ofrece más facilidades que en Asia", destacó Lopes. "Es un país muy occidental. Los clientes suelen ser parecidos a los de Occidente. Las leyes laborales son complicadas, pero semejantes a las existentes en EEUU".


En China, un "paradigma de cambio"


Las esperanzas del peluquero de Sun son un ejemplo de las expectativas elevadas en torno al mercado privado de capital riesgo en China. Según Sun, la industria tenía pocas opciones en China antes de 2003, "de forma principal porque el sector privado no estaba desarrollado, y la mayor parte de las oportunidades disponibles estaba en el sector de las empresas estatales, cuyo objetivo era proporcionar empleo y no ingresos".


Las posibilidades de salida del negocio también eran limitadas porque eran muy pocas las empresas chinas que cotizaban en bolsa. "En China, la historia del capitalismo comenzó a finales de los años 70 y principios de los años 80", dijo Sun. "Había pocos gerentes disponibles que pudieran hacerse gerentes de capital riesgo".


En los últimos ocho años, sin embargo, el sector privado ha florecido en China y creado una nueva clase de emprendedores que construyeron fortunas en industrias del segmento inmobiliario y de tecnología, por ejemplo. Tres décadas de inversiones extranjeras en China tuvieron como resultado un conjunto de profesionales cualificados que comprende el modelo de capital riesgo privado. Las compañías chinas han buscado, cada vez más, que sus acciones coticen en Nasdaq y en otras bolsas internacionales.


Por último, la PE se ha vuelto más aceptada en la comunidad de negocios en China como alternativa viable de financiación. "Antes de 2003, había en China una preferencia de inversiones estratégicas en Alcoa, Coke e IBM, porque esas empresas proporcionan tecnología y capital", dijo Sun. "Hoy, las empresas chinas presentan una tecnología innovadora y quieren más ayuda del lado administrativo y menos del lado técnico".


El capital riesgoen China atraviesa lo que Sun llamó "cambio de paradigma", en que las empresas llegan al país e intentan obtener fondos en moneda local, el yuan, así como en dólares. "El Gobierno chino está volviéndose más confiado y ya resiste al capital extranjero. Las empresas chinas comienzan a dar preferencia a los fondos domésticos en detrimento de los extranjeros", dijo Sun. "Los fondos extranjeros están sintiendo la presión, y la mayor parte de las empresas internacionales del sector busca crear fondos en moneda local".


El Gobierno chino adoptó también políticas para desestimular que las empresas  chinas coticen en bolsa en el exterior. Se creó, por ejemplo, el Nasdaq chino como alternativa. "Empresas como la nuestra solían obtener fondos en el exterior e invertían en China; a continuación, volvían salir sacándolas a bolsa en Nueva York, Singapur y Hong Kong", recuerda Sun. "Ahora, todo eso se puede hacer en China. Es posible recaudar capital en el propio país, invertir en empresas chinas y salir a bolsa en China y en moneda local. Este es el cambio de paradigma, y todo el mundo tiene que adaptarse".


Es fundamental en ese ajuste mantener la cabeza fría y no dejarse llevar por la mentalidad de la "fiebre del oro" que se ha extendido en el sector, observó Sun. "Todos persiguen retornos que multiplican por 50 el valor invertido [...] pero ésa época está llegando a su fin. Es preciso entender que China aún es, esencialmente, una economía planificada. Aún es un país comunista intentando hacer las cosas a la manera capitalista".


Sun dijo que es importante que el inversor extranjero haga la debida due dilligence antes de hacer negocios en China. "Las personas descienden del avión, ven unas cuantas señales de riqueza y se animan", dijo. "El tiempo que necesitamos para hacer un negocio es de seis a nueve meses. Gastamos la mayor parte del tiempo en compañía de los empresarios, salimos de vacaciones con ellos, participamos en reuniones de equipo. La empresa puede engañarte con cifras, pero, si se pasa suficiente tiempo con los compañeros de trabajo descubrirá lo que piensan".


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