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Exalta los valores puertorriqueños la talla de santos

      
Brenda I. Peña López
Redacción Universia Puerto Rico


Los tonos del cuatro, la guitarra, el güiro y las maracas se conjugan en cada esquina para recordarnos la alegría que caracteriza nuestra música típica; los sabores de nuestra montaña resurgen en los platos puertorriqueños más populares y el producto de nuestras manos artesanas se exhibe aún con mayor orgullo.

Tal es el caso de la talla de santos de madera, que para los boricuas representa una de las manifestaciones artesanales más representativa de nuestra cultura.

Considerada por los historiadores como una de las costumbres más arraigadas del pueblo puertorriqueño, la talla de santos -que comenzó a practicarse en el siglo 16- exalta no sólo los valores de la artesanía local, sino también los valores religiosos basados en la creencia cristiana

Esta noble tradición, que continúa desarrollándose como la artesanía de mayor popularidad, se destaca particularmente por iconografías que responden a la imagen de los tres Reyes Magos, la Virgen en todas sus manifestaciones-, las Tres Marías, la Santísima Trinidad, el Ánima Sola, y santos como San Antonio de Padua, San José, San Blás y Santa Bárbara, entre otros.

Estas piezas, generalmente de 8 a 20 pulgadas de tamaño, son talladas en madera sólida.

De acuerdo, con los historiadores, originalmente, los santitos fueron tallados para los altares que se tenían en las casas pero como las figuras importadas eran costosas, empezaron a tallarlas ellos mismos utilizando la madera local.

Eventualmente los coleccionistas de artesanía se empezaron a interesar por ellos por su valor artístico.

Estas primeras figuras tenían un estilo barroco, por la influencia española. No obstante, poco a poco, los artesanos estamparon su propia identidad en las obras.

Figuras populares:

La Santísima Trinidad

La Santísima Trinidad, en la talla puertorriqueña, puede representarse de varias maneras. De esta manera, pueden mostrarse como figuras idénticas, de pie sobre una base horizontal o de forma triangular como una paloma blanca entre dos figuras masculinas.

Asimismo, es posible que el Padre tenga barba y el Hijo no la tenga o que la barba del Padre sea blanca mientras que la del Hijo sea oscura. La paloma del Espíritu Santo puede estar montada sobre una columna, sobre un trozo de alambre o sobre una cruz interpuesta entre las dos figuras masculinas.

Los Reyes Magos

La devoción a los Reyes Magos surge a consecuencia del arraigo que ha tenido la celebración de la Epifanía, el 6 de enero, desde hace varios siglos.

Tradicionalmente, la representación de los Reyes Magos tiene la intención de reflejar diversos orígenes, procedentes de diferentes lugares del mundo. En Europa, los Reyes Magos se representaban como de diferentes razas: negra (Baltasar), blanca (Melchor) y oriental (Gaspar). También se los identificó como símbolos de las tres edades del ser humano: juventud (Gaspar), adultez (Baltasar) y vejez (Melchor).

En Puerto Rico, resulta interesante, que Melchor sea representado como el rey de tez oscura, Baltasar con el cabello y barba blancos y Gaspar, como joven imberbe.

Las numerosas tallas de los Reyes Magos pueden clasificarse bajo dos tipos iconográficos muy marcados de carácter devocional y un tercer tipo histórico-narrativo.

Las de carácter devocional los muestran de pie o a caballo, de cara a los devotos. Las figuras se colocan horizontalmente en una base común, uno al lado del otro, y pueden estar o no diferenciadas por rasgos físicos tales como el color de la piel o la barba, la ropa o los obsequios.

La narrativa, histórica, también representa a los Reyes Magos a caballo, pero de tres cuartos perfil, mirando hacia la estrella de Belén, la cual el rey líder señala con su mano derecha.

La celebración de los Reyes Magos, en la actualidad es una fiesta de reafirmación puertorriqueña, también conmemorada en Nueva York, Chicago, Hawai y Alaska, donde habitan igualmente, gran número de puertorriqueños.

Los Reyes Magos, han rebasado su significado religioso original para representar la personificación de los componentes étnicos más importantes de la identidad puertorriqueña: el indígena, el africano y el europeo.

La Virgen

Por otro lado, las representaciones de la Virgen se pueden subdividir en tres variantes iconográficas principales: la Virgen entronizada, la Virgen de pie con el Niño Jesús y la Virgen de pie sin el Niño.

Las imágenes puertorriqueñas favoritas son la Virgen de Monserrate, la Virgen de Hormigueros, la Virgen del Carmen, la Virgen de los Reyes, la Virgen del Perpetuo Socorro, la Virgen de la Candelaria, la Virgen del Pilar, la Virgen del Rosario, la Virgen de los Dolores, la Milagrosa y la Inmaculada Concepción.

San Antonio de Padua

En Puerto Rico, se invoca a San Antonio (principios del siglo 18) como el santo patrono de los objetos perdidos y de aquello que se desea. El color de su hábito puede variar entre azul claro, azul oscuro, verde, marrón o negro.

Según el historiador Arturo Dávila, los franciscanos que vinieron a la Isla en el siglo 17 vestían hábitos azules, en honor a la Madre Inmaculada, pero más tarde adoptaron los hábitos marrones. San Antonio es el santo patrono de los pueblos de Ceiba, Dorado, Guayama, Isabela y Barranquitas.

Santa Bárbara

Según dice la historia, Bárbara fue encerrada en una torre, en la cual se convirtió al cristianismo. Cuando Salió en libertad, un rayo cayó sobre su padre y lo mató de inmediato. De esta manera, Santa Bárbara se convirtió en la protectora contra la muerte súbita causada por rayos, explosión de cañones o derrumbe de minas, y se transformó en la santa patrona de los mineros y pistoleros.

Su atributo es una torre. Las leyendas de Bárbara datan del siglo 17, pero en 1969 se la eliminó del calendario litúrgico.

San José

En la Isla, San José es considerado el santo patrón de los carpinteros y moribundos. Se representa como una figura devocional, relativamente joven, con barba y cabello largo, vestido con una túnica, sosteniendo al Niño Jesús y con un bastón florecido.

San José es el santo patrono de los pueblos de Aibonito, Camuy, Gurabo, Lares, Luquillo y Peñuelas

Ánima Sola

El Anima Sola simboliza una devoción a las almas del purgatorio, personificadas a través de la imagen de una mujer desnuda de cabellos largos, envuelta en llamas y en pose de oración.

Las llamas, talladas en relieve, parecen formar una falda alrededor de la parte inferior de su cuerpo, mientras que el cabello o las llamas cubren la parte superior.

Las Tres Marías

Las Tres Marías -María Magdalena, María la de Cleofás y la Virgen María- han sido representadas como tres figuras femeninas idénticas colocadas horizontalmente sobre una base común.

Los devotos puertorriqueños han asociado este tema con el tema de los Reyes Magos, lo que constituye un anacronismo, tanto en términos religiosos como históricos.

Datos sobre las figuras populares: PuertoRico-Herald.org




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