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UPR reafirma política contra discrimen

      
El presidente de la Junta de Síndicos de la Universidad de Puerto Rico, arquitecto Segundo Cardona, y el presidente de la institución, Antonio García Padilla, reaccionaron a la información publicada ayer en un rotativo del País, sobre el discrimen a homesexuales en la Universidad.

De este modo, declararon que la Junta de Síndicos aprobó desde el pasado 28 de febrero, mediante la Certificación número 58, una política contra la discriminación en la UPR.

Anteriormente, algunas unidades del sistema habían aprobado lenguaje que proscribe el discrimen hacia sus constituyentes o potenciales constituyentes.

Así, por ejemplo, el Senado Académico del Recinto de Río Piedras enmendó el Reglamento de Estudiantes para incorporar una prohibición expresa al discrimen por distintos motivos.

Otras instancias habían desarrollado textos propios. La Universidad no contaba con una política antidiscriminatoria de aplicación general a todo el sistema universitario. La Certificación del 28 de febrero provee esa política general.

La Certificación de la Junta de Síndicos, prohibe "toda discriminación en la educación, el empleo y la prestación de servicios por razones de raza, color, sexo, nacimiento, edad, origen o condición social, ascendencia, estado civil, ideas o creencias religiosas o políticas, género, preferencia sexual, nacionalidad, origen étnico, condición de veterano de las Fuerzas Armadas o incapacidad física".

Dicha política antidiscrimen se extiende a "todas las funciones y actividades de la UPR y de las unidades institucionales que integran su sistema".

El 2 de junio de 2005, por su parte, el Senado Académico del Recinto de Río Piedras solicitó a la Junta de Síndicos, en la Certificación número 74, que apruebe una política que garantice los beneficios del plan médico a los empleados de la Universidad que tengan una pareja del mismo sexo.

La Certificación ha sido recibida y remitida por la Junta de Síndicos a la atención de la Oficina de Recursos Humanos de la administración, para su evaluación.

Por muchos años, para propósitos de su plan médico, la Universidad concede el tratamiento de cónyuges a individuos de distinto género que conviven como tales sin estar casados. Aparte de la solicitud del Senado Académico del Recinto de Río Piedras, ni la Presidencia de la UPR, ni su Junta de Síndicos tienen ante sí ningún caso concreto sobre este asunto.

La Universidad de Puerto Rico basa su política antidiscrimen en el supuesto fundamental de la convivencia en una sociedad libre que es "que la dignidad del ser humano es inviolable".

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