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Necesarias las Bellas Artes en la educación local

      
Por Eric F. Millán
Periódico Expresión


Los filósofos han coincidido en que las bellas artes son manifestaciones elevadas del ser humano, producto de la perfección y evolución del hombre en su medio ambiente. En la antigua Grecia, la educación artística era vista como un factor importante en la formación de los ciudadanos y se creía que influenciaba positivamente en el desempeño social de los mismos. El Dr. David A. Sousa, reconocido asesor educacional, señala que el arte es una manifestación humana que ha tenido un desempeño fundamental en la supervivencia del hombre a través de su historia. Sousa (2003) expone que en aquellas culturas que no poseen escritura o lectura, las artes son el medio de comunicación por el cual se transmite a las siguientes generaciones su historia, sus costumbres y sus valores.

Broudy (1980) por su parte, plantea que "la literatura y las bellas artes representan los intentos más o menos fructíferos de la sociedad en el uso de los símbolos para expresar la vida emocional de los hombres". Ante esta realidad, podemos aseverar que un ser humano privado de las artes es un ser privado de la belleza de la vida y destinado a vivir en una extrema pobreza intelectual y cultural.

En el ámbito educativo, las bellas artes (artes visuales, danza, teatro y música) facilitan la adaptación óptima del niño al sistema socioeducativo, facilitando el descubrimiento, representación y traslación de conceptos que enriquecen su conocimiento. Cuando el niño se expone a las diversas manifestaciones artísticas establece conexiones neuronales que posteriormente le facilitan el aprendizaje lingüístico, lógico matemático, el desarrollo de la memoria y su percepción sensorial. Despins (2001) señala que el estudio de la música por ejemplo, "propicia un equilibrio cerebral al lograr una concordancia funcional ínter hemisférica". Por otro lado, la reconocida educadora musical puertorriqueña, Nellie García de Justicia (1987) plantea que "integrar las artes a la educación supone, pues, crear un balance justo y análogo a la necesidad de acoplamiento de las percepciones de los dos hemisferios del cerebro". De esta forma la integración de las artes en la educación general estimula el desarrollo de patrones estructurados, imaginería, identidad cultural, capacidad de abstracción, autoconfianza y disciplina.

Howard Garner (1995) es cónsone con lo expuesto cuando afirma que "la música estructura la forma de pensar y trabajar, ayudando a la persona en el aprendizaje de matemáticas, lenguaje y habilidades espaciales". Estos resultado se concretan por que las artes en la escuela son un punto de encuentro, es ahí donde se integran las formas, los sonidos, los colores, el movimiento, la imaginación y la creatividad. Estas cualidades se desarrollan perfectamente a través de una canción, ejecución instrumental, la pintura, el baile o la confección y dramatización de un libreto teatral. Es importante señalar que la educación artística es dinámica, no es una mera adquisición memorística de símbolos y vocabulario técnico, sino que envuelve la experiencia sensorial, interpretación valorativa y el análisis a la solución de problemas, como resultado de la conexión cerebral ínter hemisférica.

La misión de la educación artística debe estar enfocada en lograr un equilibrio entre lo científico y el ámbito humanista en el proceso educativo del estudiante, que no solamente lo prepare para ganarse la vida, sino para vivirla plenamente. Esa misión debe estar dirigida a que el estudiante descubra sus propias habilidades e inteligencias, aumentando de esta forma su potencial como líder e innovando y elevando su propio nivel de ejecución en la escuela y en la sociedad. El Dr. Antonio Battro, especialista en neuroaprendizaje, afirma que "el arte estimula la imaginación, ejercita el juicio crítico y ayuda a pensar de una manera flexible, todos elementos indispensables para encarar el complejo mundo que nos toca vivir".

En nuestra sociedad las bellas artes son un aliado perfecto que la escuela debe incorporar curricularmente para lograr un proceso de enseñanza - aprendizaje pertinente y multifacético. A través del estudio de las bellas artes se cultivan estudiantes sensibles, auténticos, balanceados cognitivamente e inclinados a practicar una filosofía de vida positivista.

Las artes también son una alternativa efectiva para lograr una mayor retención de la población escolar y un paliativo a los males sociales que nos afectan.
Por todas las razones expuestas es que abogamos por que las bellas artes ocupen un lugar prominente en la educación puertorriqueña.

El autor es profesor y estudiante Doctoral de Educación.

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