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Razones del desempleo entre los adolescentes y sus consecuencias

      
Universia Knowledge@Wharton

"Se trata de un proceso evolutivo", explica.
Aunque los motivos por los que los adolescentes han sido desplazados de esta profesión anteriormente dominada por un segmento poblacional joven son específicos al sector de los periódicos -en la actualidad los periódicos se reparten más temprano y es habitual necesitar un coche-, el fin de las rutas de reparto de los adolescentes refleja un cambio de tendencia drástico que, sin embargo, ha recibido escasa atención: en los últimos tres años se han alcanzado cifras récord de desempleo entre los adolescentes. Expertos en esta área sostiene que los empleadores que quieren acceder a una fuerza de trabajo cualificada deberían prestar atención al fenómeno.

"Es un problema inexplicable. La economía marcha a buen ritmo y los empleadores están prácticamente desesperados por encontrar gente a la que poder contratar y formar. Esto contrasta con las menores tasas de incorporación de los adolescentes de los últimos 50 años. Las cosas están fallando por algún lado", dice Ken Smith, presidente y consejero delegado de Jobs for America's Graduates, una empresa sin ánimo de lucro con sede en Alexandria, Virginia, que ayuda a más de 40.000 jóvenes cada año a realizar la transición entre la universidad y la vida laboral.

Según datos del U.S. Bureau of Labor Statistics, el 37% de los adolescentes del país trabajaron durante el verano de 2006, básicamente un 11% menos que los que estuvieron empleados en 1989, año de excelente crecimiento económico en todo el país.

¿Trabajan los adolescentes menos porque están demasiado ocupados con las páginas de MySpace, detestan las oportunidades de empleo para gente joven o simplemente son vagos? Los adultos siempre corren a ofrecer diferentes anécdotas que apoyen dichas teorías, pero en opinión de Andrew Sum, director del Center for Labor Market Studies de la Universidad de Northeastern, no existen datos que las respalden. "Cuando preguntas a un adolescente si quiere trabajar, muchos de ellos dicen que simplemente no pueden encontrar un trabajo", dice Sum, que asimismo es profesor de Economía Laboral. En el verano de 2006, según las estadísticas del U.S. Bureau of Labor, la tasa de desempleo de los adolescentes era 16,5%, cuatro veces superior a la de los adultos durante ese mismo periodo. "Si el empleo entre los adultos cayese al mismo ritmo que ha caído el empleo adolescente en los últimos 10 años, estaríamos ante la mayor pérdida de empleo en la historia de Estados Unidos desde la Gran Depresión".

Al igual que los adultos, a los adolescentes les afectó la mini-recesión de 2001, pero el empleo entre los adultos se ha recuperado y en el caso de los adolescentes ha seguido cayendo, explica Sum. "Los empleadores están contratando inmigrantes en lugar de adolescentes, en especial en los últimos seis años", señala. Contratar un inmigrante a menudo supone contratar a más porque normalmente la contratación se produce a través de círculos sociales.

Otro grupo que está sustituyendo a los adolescentes son los trabajadores de 55 o más años que buscan complementar sus ingresos. "Si entras en un centro comercial o en una tienda de comestibles, verás mucha gente de edad avanzada ocupando puestos que los adolescentes solían desempeñar", dice Sum.

El desplazamiento de la economía estadounidense desde el sector de las manufacturas hacia los servicios ha perjudicado a los jóvenes de género masculino en particular, dice Bernard Anderson, profesor de prácticas de Gestión de Wharton.

"Los empleos relacionados con los servicios sanitarios, el comercio al por menor u otros servicios pagan salarios inferiores y para desempeñarlos se necesita poseer menos habilidades que en el caso de los empleos en el sector de las manufacturas, el transporte o el suministro de electricidad y agua. Esos trabajos resultan más atractivos para las mujeres que para los hombres", dice Anderson. No obstante, los más perjudicados de todos son los jóvenes pertenecientes a minorías étnicas. El pasado verano la probabilidad de que un adolescente blanco trabajase duplicaba a la del adolescente negro; asimismo, los adolescentes pertenecientes a los segmentos de menor renta mostraban la menor probabilidad de trabajar. "Muchos jóvenes que pertenecen a minorías étnicas simplemente se han rendido y han dejado de buscar empleo", dice Anderson, una tendencia que reduce de manera artificial las cifras de desempleo para dichos grupos. (El término "desempleado" define una persona que está buscando trabajo pero no tiene éxito").

Aprovechar las primeras experiencias laborales

¿Los empleadores deberían estar preocupados por estas tendencias? ¿Por qué no seguir sustituyendo a los adolescentes por inmigrantes, trabajadores de edad avanzada e incluso trabajadores en otros países?
"El sector privado no puede simplemente echarse a un lado mientras Roma arde y afirmar Está muy mal", sostiene Anderson. "Ellos viven en Roma". El propio Anderson y otros expertos están de acuerdo en que los adolescentes adquieren habilidades fundamentales gracias a sus primeras experiencias laborales; sin oportunidades de empleo para los adolescentes estaremos comprometiendo la fuerza de trabajo del futuro, explican.

"Trabajar en equipo, cumplir objetivos y asumir responsabilidades. Los jóvenes aprenden estas habilidades en sus primeros empleos", dice Ivan Charner, director del Academy of Educational Development/National Institute for Work and Learning, un centro sin ánimo de lucro con sede en Washington D.F. especializado en los progresos en el lugar de trabajo. "¿Puedes aprender dichas habilidades practicando un deporte o trabajando de voluntario en la iglesia? Sí, pero si eres voluntario no es obligatorio que aparezcas. Muchos jóvenes no practican deporte. Esos puestos de trabajo les brindan una gran oportunidad para aprender de otros adultos que no sean sus profesores ni sus padres".

Conseguir introducir un pie en el mercado de trabajo es muy importante para los adolescentes que pasan directamente a formar parte de la fuerza de trabajo después de finalizar la educación secundaria, pero tampoco deja de serlo para aquellos que durante cuatro años asisten a la universidad.

Barbara Hewitt, directora asociada senior de servicios para la carrera profesional de Wharton, cree que los licenciados a menudo destacan la experiencia laboral previa para acceder con posterioridad a un buen empleo. "Cuando miran los currículos, oigo a los empleadores decir cosas como Durante el instituto hizo tejados de casas, debe contar con una buena ética de trabajo. Los empleadores comprenden el valor de incluso las tareas manuales", explica. Durante una simulación de entrevista para un empleo de auditoría, Hewitt recuerda como uno de los estudiantes universitarios de Wharton explicó que tratar con clientes iracundos mientras trabajaba en un comercio le enseñó cómo tratar a clientes difíciles. "Ese empleo podía haber parecido irrelevante para él en aquél momento, pero al final acabó siendo valioso", afirma.

Los expertos están de acuerdo con Hewitt. "El empleo es lo que denominamos path dependent, esto es, dependiente de la trayectoria seguida", dice Sum de la Universidad de Northeastern. "Cuanto más trabajes ahora, más trabajarás en el futuro".

Rubrecht, de la asociación de periódicos, recuerda cómo los repartidores adolescentes que estaban a su cargo durante los 80 en el Trenton (N.J.) Times a menudo solían prosperar hasta convertirse en gestores de zona. Repartir periódicos -y asegurarse que los clientes pagan por ellos-, proporciona a los repartidores "una amplia visión del negocio de los periódicos", dice Rubrecht señalando que el antiguo director de ventas del Washington Post, Tony Mineart, que falleció el pasado año, empezó su carrera barriendo el suelo de las dependencias del periódico a los 10 años de edad. "La gente joven piensa en ser profesor porque va al instituto. Saben de deportes porque los practican. Trabajar es un modo fantástico de experimentar en tus propias carnes una profesión".

Una historia publicada en enero de 2007 en el Wall Street Journal ofrece unas cuantas anécdotas similares sobre algunos líderes corporativos de Estados Unidos. En su artículo, la periodista Carol Hymowitz cuenta como el consejero delegado de Pitney Bowes, Michael Critelli aprendió el valor de los pequeños ahorros en costes mientras trabajaba siendo adolescente fregando platos en una panadería y su jefe le gritaba por no reutilizar un trozo de papel encerado; Critelli ha utilizado esta lección para conseguir ahorros en los servicios financieros de Pitney Bowes.

Continúa...

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